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El calor nocturno le está robando horas de sueño a América Latina, según estudio

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Fotografía de archivo de un hombre durmiendo al aire libre. EFE/Luca Piergiovanni/pm

El calor nocturno se está convirtiendo en un problema serio para la salud en América Latina. Un estudio de Climate Central advierte que las altas temperaturas durante la noche hacen que muchas personas duerman menos, especialmente en ciudades de Colombia, México, Brasil y Venezuela.

La investigación estima que, entre 2020 y 2025, una persona promedio perdió hasta 93 horas de sueño al año en algunas ciudades latinoamericanas por efecto del calor. De ese total, hasta seis horas fueron atribuibles directamente al cambio climático.

Barranquilla, en Colombia, y Acapulco, en México, aparecen entre los casos más afectados. En ambas ciudades, una persona promedio perdió alrededor de 93 horas de sueño al año por noches demasiado cálidas. El estudio atribuye seis de esas horas al calentamiento global.

El problema también se observa en otras zonas de la región. Cartagena y Cancún registraron cerca de 91 horas de sueño perdidas al año. En Belém, Brasil, la cifra llegó a 84 horas. Caracas alcanzó 67 horas, mientras que Cali, en Colombia, registró 61.

Incluso ciudades de clima más templado muestran efectos medibles. En Buenos Aires, por ejemplo, el estudio calcula una pérdida promedio de 44 horas de sueño al año. Cuatro de ellas estarían vinculadas al cambio climático.

Por qué el calor afecta el descanso

Dormir bien depende, en parte, de que el cuerpo pueda enfriarse durante la noche. Cuando la temperatura se mantiene alta, ese proceso se dificulta. Como resultado, muchas personas tardan más en dormir, descansan menos y se despiertan con mayor sensación de fatiga.

Rita Issa, investigadora de clima y salud del Tyndall Center, explicó que el sueño es esencial para la salud física y mental. Sin embargo, suele ser una de las primeras funciones afectadas durante periodos de calor extremo, sobre todo cuando las noches no refrescan.

El impacto no se limita al cansancio. La falta de sueño puede empeorar la salud mental, aumentar el estrés, afectar la concentración y agravar condiciones médicas preexistentes.

Un problema global

El análisis de Climate Central estudió 1.338 ciudades en todo el mundo. A nivel global, una persona promedio perdió casi 56 horas de sueño al año por altas temperaturas nocturnas entre 2020 y 2025.

Más de seis horas de esa pérdida fueron atribuidas al cambio climático causado por emisiones de gases de efecto invernadero y deforestación. El informe también señala que los efectos del calentamiento global en la pérdida de sueño se han duplicado desde comienzos de la década de 1970 en casi todas las ciudades analizadas.

La presidenta de la Alianza de Clima y Salud, Courtney Howard, advirtió que las alteraciones del sueño deben verse como una preocupación creciente para la salud pública y la productividad humana.

No todos sufren igual

El calor nocturno golpea con más fuerza a los adultos mayores, niños pequeños, mujeres embarazadas, personas con enfermedades previas y familias de bajos ingresos. En las grandes ciudades, el problema se agrava por el efecto de isla de calor urbana, que mantiene las zonas densamente construidas más calientes que las áreas rurales.

También pesa el acceso desigual al aire acondicionado. Quienes no pueden pagar equipos de enfriamiento, electricidad constante o viviendas adecuadas podrían estar perdiendo más sueño de lo que estiman los datos.

El estudio refuerza una advertencia clara: el cambio climático no solo se mide en tormentas, sequías o incendios. También se siente en algo tan básico como cerrar los ojos y descansar. Y cuando millones de personas duermen peor noche tras noche, el impacto deja de ser privado. Se vuelve un problema de salud pública.

El Especialito

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