Rodri volvió a aparecer cuando España más lo necesitaba. El centrocampista fue una de las grandes figuras de la semifinal ante Francia y confirmó que ha recuperado el nivel que lo llevó a ganar el Balón de Oro en 2024. La Roja ya está en la final del Mundial 2026, y buena parte de esa ruta se explica desde el control que el mediocampista impone en el centro del campo.
El jugador había avisado antes de los octavos ante Portugal. Dijo que se sentía “perfecto” para los partidos importantes. No era una frase vacía. Desde entonces, Rodri ha encadenado tres actuaciones de alto nivel y volvió a ser el punto de equilibrio de una selección que llega al MetLife Stadium de Nueva Jersey con una ilusión enorme.
Una promesa cumplida
Ante Portugal, España ganó con un gol de Mikel Merino en el minuto 91, pero Rodri fue elegido mejor jugador del partido. Después mantuvo el nivel ante Bélgica y lo elevó nuevamente frente a Francia.
Su recuperación llega después de un período complicado. El 22 de septiembre de 2024, en un partido contra el Arsenal, sufrió una rotura del ligamento cruzado de la rodilla derecha. Fue una lesión durísima para un futbolista en la élite.
Poco después, recibió el Balón de Oro. Se convirtió en el segundo jugador nacido en España en ganar el premio, 64 años después de Luis Suárez. Aquella noche recordó a Xavi Hernández, Andrés Iniesta, Sergio Busquets e Iker Casillas, campeones del mundo que nunca recibieron ese reconocimiento individual.
Ahora busca acercarse a ellos de otra manera: levantando una Copa del Mundo.
El regreso del jefe del mediocampo
Durante la fase de grupos, Rodri todavía no parecía completamente suelto. Le faltaba continuidad, ritmo y esa autoridad natural con la que suele dominar los partidos. Pero cuando llegaron las eliminatorias, cambió la historia.
España necesitaba una referencia clara para manejar los momentos de presión. Rodri volvió a ser eso. Un pase seguro, una salida limpia, una presencia que ordena al equipo y desespera al rival.
Contra Francia, sus números explican mucho. Fue el futbolista que más duelos disputó, con 16, y también el que más ganó, con 11. Se impuso en sus cuatro duelos aéreos y ganó siete de los doce que jugó con el balón en el suelo.
También recibió tres faltas, una señal de lo difícil que fue quitarle la pelota. Francia intentó presionarlo, pero muchas veces terminó corriendo detrás de él.
España encontró su ritmo en Rodri
Rodri intervino 82 veces en el partido y completó 67 pases, con un 87 % de acierto. No solo tocó mucho la pelota. La usó bien. Marcó el ritmo, dio continuidad a las posesiones y ayudó a España a sostener el dominio en una semifinal de máxima exigencia.
Después del partido, desde el lado francés reconocieron la superioridad española. “Nos han superado táctica y técnicamente”, admitieron. Esa frase resume lo que pasó en el campo. España fue más clara, más organizada y más fuerte en los detalles.
Y en ese dominio, Rodri fue central.
A un paso de la segunda estrella
Pep Guardiola ya lo había adelantado en octubre de 2025. Dijo que Rodri recuperaría su máximo nivel en el Mundial con España. Nueve meses después, esa predicción se está cumpliendo.
Ahora queda un solo partido. El 19 de julio, España jugará por su segunda estrella mundialista en Nueva Jersey. El rival será Inglaterra o Argentina, pero el reto será el mismo: sostener el control, competir con inteligencia y no fallar en los momentos decisivos.
Rodri llega a esa final en su mejor momento del torneo. No necesita gritar para mandar. No necesita adornar cada jugada para imponer respeto. Le basta con estar donde debe estar, recibir bajo presión y darle sentido al juego.
España está en la final. Y Rodri, otra vez, parece el hombre que sostiene la sala de máquinas.