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Argentina e Inglaterra vuelven a cruzarse en un Mundial con una rivalidad que pesa dentro y fuera de la cancha

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Foto de archivo del argentino Diego Simeone que disputa el balón con los ingleses Nicky Butt (c) y David Beckham, durante el partido en el Sapporo Dome, en el grupo F del Mundial de Corea-Japón 2002. Inglaterra ganó a Argentina 1-0 con gol de penalti de Beckham. EFE/LAVANDEIRA JR/re(MUNDIAL 2002/WORLD CUP 2002)

Argentina e Inglaterra volverán a encontrarse este miércoles en una semifinal mundialista cargada de historia, emoción y memoria. El partido, que se jugará en Atlanta, no solo definirá a uno de los finalistas del Mundial 2026. También reabrirá una de las rivalidades más intensas del fútbol internacional.

El cruce tiene raíces deportivas, políticas y culturales. Para Argentina, enfrentar a Inglaterra en una Copa del Mundo nunca es un partido más. La historia incluye la Mano de Dios, el Gol del Siglo, la guerra de Malvinas, una eliminación dolorosa en 2002 y un vínculo futbolístico que empezó mucho antes de que existieran los mundiales.

México 1986, el partido que cambió todo
El antecedente más recordado sigue siendo el duelo de cuartos de final del Mundial de México 1986. Argentina ganó 2-1 con dos goles de Diego Armando Maradona que quedaron para siempre en la historia del fútbol.

El primero fue la Mano de Dios. El segundo, el Gol del Siglo, una jugada en la que Maradona dejó atrás a medio equipo inglés antes de definir. Ese partido fue vivido en Argentina como algo más que una victoria deportiva.

La guerra de Malvinas había terminado apenas cuatro años antes, en 1982. El conflicto dejó 649 combatientes argentinos y 255 británicos muertos. Por eso, aquel triunfo tuvo una carga emocional enorme para el país. No borró el dolor de la guerra, pero sí se instaló como una especie de revancha simbólica dentro de la cancha.

Los choques después de Malvinas
Desde entonces, cada enfrentamiento mundialista entre Argentina e Inglaterra tuvo un clima especial. En Francia 1998, la Albiceleste volvió a imponerse, esta vez por penales en los octavos de final. La victoria fue celebrada masivamente en las calles argentinas.

El último antecedente en una Copa del Mundo llegó en Corea-Japón 2002. Inglaterra ganó 1-0 con un penal de David Beckham en la fase de grupos. Fue un golpe duro para una selección argentina que llegaba con grandes expectativas, pero terminó eliminada en la primera ronda.

Ese partido también cerró una herida inglesa de 1998, cuando Beckham había sido expulsado ante Argentina. Como suele ocurrir en esta rivalidad, un partido nunca llega completamente limpio del pasado.

Una historia que empezó antes de los mundiales
La relación futbolística entre ambos países no nació con Maradona ni con Malvinas. Viene desde los orígenes del fútbol en Argentina.

El periodista e historiador Alejandro Fabbri explicó a EFE que el fútbol llegó al país sudamericano por influencia británica, a través de trabajadores y empresas ligadas a los ferrocarriles, la importación y la exportación durante la segunda mitad del siglo XIX.

Entre 1904 y 1915, varios equipos ingleses jugaron amistosos en Argentina. Ese intercambio ayudó a sembrar una pasión que después se volvió parte central de la identidad argentina.

El primer enfrentamiento mundialista entre ambas selecciones fue en Chile 1962. Inglaterra ganó 3-1. Cuatro años después, volvieron a cruzarse en Inglaterra 1966, con triunfo local por 1-0 en cuartos de final.

Ese partido también quedó marcado por la expulsión de Antonio Rattín, capitán argentino fallecido recientemente. Al salir del campo, Rattín estrujó el banderín del córner con colores británicos, una imagen que alimentó la tensión de la época.

La camiseta azul y las supersticiones
En Argentina, la previa también se vive con supersticiones. Una de ellas tiene que ver con la camiseta alternativa azul, que la selección volverá a usar este miércoles.

El dato circula con fuerza entre los hinchas: cada vez que Argentina enfrentó a Inglaterra en mundiales con camiseta azul, ganó. Cuando jugó con la celeste y blanca, perdió.

Más allá de las coincidencias, el ambiente refleja una mezcla de ilusión y nerviosismo. Para muchos argentinos, ganarle a Inglaterra tiene un sabor distinto. Horacio Pagani, periodista deportivo argentino, lo resumió a EFE con una frase fuerte: mucha gente preferiría vencer a Inglaterra incluso si después se pierde la final.

Una semifinal con peso propio
Aun así, el valor principal del partido está en lo deportivo. Argentina es la campeona vigente y busca defender su corona. Inglaterra quiere volver a una final y sostener el crecimiento de una generación liderada por figuras como Harry Kane y Jude Bellingham.

Lionel Messi llega ante una cita especial. Será su primer partido contra Inglaterra con la selección argentina, y nada menos que en una semifinal mundialista. Del otro lado, Inglaterra intentará cortar una historia que muchas veces le pesó frente a la Albiceleste.

Argentina e Inglaterra no jugarán solo por un lugar en la final. Jugarán contra el rival, contra la presión y contra una memoria que nunca se queda del todo en el pasado. En Atlanta, la historia volverá a ponerse botines.

El Especialito

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