Alemania empezó su camino mundialista con una goleada contundente, aunque todavía insuficiente para sacar conclusiones definitivas. El 7-1 sobre Curazao confirmó la superioridad esperada del equipo dirigido por Julian Nagelsmann, pero el verdadero nivel de la selección alemana se medirá en los próximos compromisos ante Costa de Marfil y Ecuador.
El resultado fue amplio, pero no histórico para el registro reciente alemán. Quedó por debajo del 8-0 sobre Arabia Saudí en 2002 y también lejos, por impacto emocional, del recordado 7-1 ante Brasil en las semifinales de 2014. Aun así, la victoria cumplió con lo que Alemania necesitaba: tres puntos, diferencia de goles, confianza ofensiva y un arranque sin sobresaltos mayores.
Curazao, debutante mundialista y con una diferencia evidente de jerarquía, no parecía un rival capaz de exigir a fondo a una potencia como Alemania. Por eso, más que una prueba decisiva, el partido funcionó como una puesta a punto. Los goles reforzaron el ánimo del grupo, pero el análisis real comenzará cuando el margen de error sea menor.
Nagelsmann apostó por una estructura de ataque con Kai Havertz como referencia, acompañado por Leroy Sané y Florian Wirtz por los costados. En el mediocampo aparecieron Alexander Pavlovic y Felix Nmecha, mientras que Jamal Musiala volvió a mostrar por qué es una pieza determinante para cualquier plan alemán. En defensa, el técnico alineó a Josuha Kimmich, Jonathan Tah, Nico Schlotterbeck y Nathaniel Brown, con Manuel Neuer en la portería.
La elección de Musiala por encima de Deniz Undav en el once inicial también dejó una señal sobre las prioridades del entrenador. Undav ingresó en el tramo final, pero el futbolista del Bayern Múnich partió como una de las figuras llamadas a marcar diferencias desde el inicio del torneo.
“Se nota la conexión que hay entre los jugadores. Lo más importante es que este equipo tiene afinidad, eso es clave y tenemos que seguir”, afirmó Nagelsmann tras el partido, con la mirada puesta en lo que viene.
El calendario será más exigente. Alemania enfrentará a Costa de Marfil el 20 de junio y a Ecuador el 25, dos partidos que pueden definir el liderato del Grupo E. Ese primer lugar no es un detalle menor: podría ofrecer un cruce más favorable en la siguiente ronda, mientras que terminar segundo abriría la puerta a un duelo potencialmente más complejo.
Costa de Marfil ya dio un aviso al vencer 1-0 a Ecuador con un gol sobre el final. Ese resultado aumenta la presión competitiva dentro del grupo y confirma que Alemania, pese a su goleada inicial, todavía no tiene nada asegurado.
La selección alemana descansa este lunes con una racha de diez triunfos consecutivos, su mejor secuencia desde 1980. Pero en un Mundial, las goleadas ante rivales inferiores suelen ser apenas el prólogo. La historia verdadera empieza cuando aparece el primer rival capaz de responder golpe por golpe.










