Los buñuelos de plátano aparecen en muchas cocinas con distintas formas y nombres, pero con una idea común. Aprovechar la fruta madura y convertirla en algo caliente, dorado y compartible. No requieren técnica complicada ni ingredientes raros. Se hacen cuando hay plátanos demasiado maduros para comer solos y ganas de algo dulce que no pase por el horno.
Son parte de la cocina cotidiana en el Caribe, Centroamérica y muchos hogares latinoamericanos, donde la fritura bien hecha no es exceso, es costumbre. El contraste es clave. Exterior crujiente, interior suave, casi cremoso. Eso es lo que se busca.
Ingredientes
- 3 plátanos maduros
- 1 huevo
- 120 g de harina de trigo
- 1 cucharadita de polvo para hornear
- 1 pizca de sal
- 1 cucharadita de azúcar
- Aceite vegetal para freír
- Opcional: canela o vainilla
Preparación
- Pela los plátanos y aplástalos con un tenedor hasta obtener un puré espeso.
- Añade el huevo y mezcla bien hasta integrar.
- Incorpora la harina, el polvo para hornear, la sal y el azúcar. Mezcla hasta obtener una masa homogénea.
- Si deseas, añade un toque de canela o vainilla.
- Calienta abundante aceite en una sartén a fuego medio.
- Con una cuchara, toma porciones de la mezcla y colócalas con cuidado en el aceite caliente.
- Fríe hasta que estén dorados por ambos lados, girándolos una vez.
- Retira y escurre sobre papel absorbente.
Consejos útiles
- El plátano debe estar bien maduro. Cuanto más oscuro, mejor sabor.
- No frías a fuego muy alto. Se doran rápido por fuera y quedan crudos por dentro.
- Si la masa está muy espesa, añade una cucharada de leche.
- Se sirven mejor recién hechos, cuando aún conservan contraste de texturas.
Los buñuelos de plátano se comen calientes, casi siempre de pie y sin demasiada ceremonia. Funcionan como merienda, postre improvisado o excusa para usar lo que ya estaba en la cocina. Son simples, sí, pero esa sencillez bien hecha es lo que los mantiene vivos.










