CBS despidió al veterano periodista Scott Pelley por “causa justificada”, un día después de que el corresponsal criticara ante empleados de la cadena la pérdida de independencia editorial en 60 Minutes. La salida del periodista profundiza la crisis interna en uno de los programas informativos más influyentes de la televisión estadounidense.
El despido ocurrió el martes, después de una reunión general celebrada el lunes. En ese encuentro, Pelley cuestionó al nuevo productor ejecutivo del programa, Nick Bilton, por los recientes recortes en el equipo editorial. Entre los afectados figuran productores de alto rango y corresponsales reconocidos del histórico espacio dominical.
El caso también aumenta la presión sobre Bari Weiss, editora en jefe de CBS News, y sobre los cambios impulsados este año en la división de noticias de la cadena. La controversia llega en un momento delicado para CBS, marcada por tensiones políticas, ajustes internos y dudas sobre el rumbo editorial de sus programas informativos.
Scott Pelley denuncia presiones editoriales
Tras su salida, Pelley difundió una carta en la que acusó a la empresa de intentar influir en su trabajo periodístico. Según el corresponsal, la nueva dirección llegó a ordenarle incluir información no verificada y afirmaciones falsas en una investigación políticamente sensible.
El periodista, de 68 años, aseguró que rechazó esas instrucciones. También afirmó que, hasta ahora, había logrado ignorarlas o negarse a cumplirlas.
Pelley trabajó durante 37 años en CBS y fue una de las caras más reconocidas de 60 Minutes. En su declaración, defendió el legado del programa y advirtió que su liderazgo “ya resulta irreconocible”.
“Nunca ha habido nada en Estados Unidos como 60 Minutes”, afirmó el periodista. Además, sostuvo que el nuevo propietario de la cadena está dejando de lado esa tradición “aparentemente para ganarse un momento de favor” ante la administración del presidente Donald Trump.
Tensión dentro de 60 Minutes
La disputa se agravó después de que CBS anunciara despidos dentro del programa. Entre los nombres afectados están Tanya Simon, productora ejecutiva durante más de 30 años; Sharyn Alfonsi, una de las corresponsales más conocidas del espacio; y Cecilia Vega, la primera corresponsal latina en la historia del programa dominical.
Bilton, quien fue nombrado productor ejecutivo el mismo día de los recortes, respondió a Pelley en una carta. En ella le reprochó su postura frente al futuro del programa.
“Tu antipatía hacia el futuro del programa ha quedado alta y claramente expuesta. Y te he escuchado”, escribió Bilton, según el texto citado. También acusó al periodista de rechazar un acercamiento y optar por una “emboscada” durante la reunión interna.
Pelley, por su parte, acusó a la nueva administración de silenciar a empleados que defendían a la audiencia. “Personas buenas fueron silenciadas por haber defendido a nuestra audiencia”, expresó.
Un conflicto con trasfondo político
El despido de Scott Pelley ocurre meses después de una disputa legal entre Donald Trump y CBS. El presidente demandó a la cadena por una entrevista que, según alegó, fue editada para favorecer a Kamala Harris, entonces vicepresidenta y candidata presidencial demócrata.
El caso terminó con un acuerdo extrajudicial. La compañía aceptó realizar un pago millonario para evitar que la demanda llegara a juicio.
Ese antecedente volvió más sensible la discusión sobre independencia editorial dentro de CBS News. Para Pelley, los cambios recientes en 60 Minutes no son simples ajustes administrativos. Según su denuncia, forman parte de un giro que compromete los principios periodísticos del programa.
Una crisis para un símbolo del periodismo televisivo
60 Minutes ha sido durante décadas una referencia del periodismo de investigación en Estados Unidos. Su prestigio se construyó sobre entrevistas de alto impacto, reportajes extensos y una reputación de independencia editorial.
Por eso, la salida de Pelley no parece un despido más. El conflicto expone una batalla interna sobre el futuro de CBS News y sobre el papel que deben tener sus periodistas frente a presiones corporativas o políticas.
La cadena sostiene que el despido fue por “causa justificada”. Sin embargo, las acusaciones del corresponsal abren una pregunta mayor para la industria: cuánto espacio queda para el periodismo independiente dentro de grandes empresas mediáticas sometidas a intereses políticos, económicos y de audiencia.
En ese contexto, el caso de 60 Minutes será observado de cerca. No solo por lo que representa para CBS, sino por lo que puede decir sobre el momento actual del periodismo televisivo en Estados Unidos.