El presidente de Francia, Emmanuel Macron, advirtió este jueves que Estados Unidos se está alejando progresivamente de algunos de sus aliados tradicionales y actuando al margen de las reglas que han sostenido el orden internacional durante décadas. Las declaraciones se produjeron durante su discurso anual ante los embajadores franceses en París, en un contexto de creciente tensión global.
Macron alertó sobre el debilitamiento del multilateralismo y sostuvo que las grandes potencias están cayendo en la tentación de repartirse zonas de influencia. A su juicio, el mundo atraviesa una etapa en la que predomina la ley del más fuerte, con Estados Unidos, Rusia y China actuando cada vez más desde una lógica de poder y no de cooperación.
El mandatario francés rechazó lo que describió como una nueva forma de agresión neocolonial en las relaciones internacionales y advirtió que este fenómeno erosiona la estabilidad global. En ese marco, vinculó sus críticas a recientes movimientos geopolíticos, como la operación militar estadounidense en Venezuela y las reiteradas declaraciones de Washington sobre su interés estratégico en Groenlandia.
Macron también citó la guerra en Ucrania, que se aproxima a su cuarto año, y las tensiones en torno a Taiwán como ejemplos de un escenario internacional cada vez más marcado por la confrontación. Según explicó, este contexto de brutalización de la política mundial amenaza con relegar a la Unión Europea a un papel meramente moral si no refuerza su capacidad de acción.
Ante este panorama, el presidente francés llamó a no resignarse y defendió la necesidad de fortalecer el poder militar europeo y la autonomía estratégica del bloque. Insistió en que la Unión Europea debe proteger y reforzar su marco normativo, especialmente en el ámbito tecnológico, frente a las presiones externas.
Macron defendió de forma explícita la legislación europea que regula los servicios y los mercados digitales, al considerarla un escudo democrático frente a las injerencias y los abusos de poder. Señaló que Francia contribuirá activamente a las iniciativas que prepara Bruselas para blindar la soberanía digital del continente.
En el plano económico, el jefe del Estado francés pidió acelerar la agenda de preferencias comerciales europeas y avanzar en la simplificación del mercado único y del mercado de capitales. Subrayó que una Europa de 450 millones de habitantes necesita actuar con mayor realismo y cohesión para mantener su influencia global.
Sin mencionar directamente el acuerdo con Mercosur, Macron insistió en la importancia de incluir cláusulas espejo que garanticen que los productos importados cumplan con las normas europeas. Esa exigencia está en el centro del rechazo de Francia al acuerdo, especialmente por la presión del sector agrícola, que teme una competencia desleal.
El discurso dejó claro que, para Macron, el actual contexto internacional exige una Europa más fuerte, menos dependiente y capaz de responder a un mundo en el que las reglas comunes están siendo puestas en entredicho.










