Neymar volvió este martes al campo de entrenamiento de Brasil en Estados Unidos, una señal positiva dentro de su proceso de recuperación. El delantero, lesionado desde hace un mes en el gemelo derecho, se ejercitó en solitario por primera vez sobre el césped durante la concentración mundialista de la Canarinha.
Según la Confederación Brasileña de Fútbol, el jugador “dio un paso más en su proceso de recuperación” al pisar el césped del Columbia Park, en Morristown, Nueva Jersey. Allí, Brasil tiene instalada su base de trabajo durante el Mundial 2026.
El atacante del Santos realizó sus primeras carreras y conversó con miembros de la comisión técnica que lidera Carlo Ancelotti. Sin embargo, todavía no trabajó con el grupo ni participó en ejercicios de mayor exigencia colectiva.
Por eso, su presencia en el próximo partido de Brasil sigue sin estar garantizada.
Brasil espera, pero no quiere arriesgar
Neymar es duda para el duelo de la segunda jornada del Grupo C contra Haití, programado para el viernes en Filadelfia. Aunque el regreso al césped representa una mejora, el cuerpo técnico y el equipo médico deberán evaluar su evolución en los próximos días.
El delantero se lesionó el 17 de mayo durante un partido del Brasileirao con el Santos. En un primer momento, el club informó que se trataba de un edema. Luego, nuevas pruebas realizadas por la CBF confirmaron una lesión de grado 2, más seria de lo esperado.
Ese diagnóstico estableció un plazo estimado de recuperación de entre dos y tres semanas. Aun así, Ancelotti decidió mantenerlo dentro de la convocatoria mundialista por su experiencia, jerarquía y peso dentro del vestuario.
Durante las últimas dos semanas, Neymar se sometió a estudios médicos, sesiones de fisioterapia y trabajos en el gimnasio. El entrenamiento de este martes fue su primer contacto visible con el campo desde que llegó a la concentración en Estados Unidos.
Una espera larga con la Canarinha
Neymar no juega con la selección brasileña desde el 17 de octubre de 2023. Aquel día sufrió una grave lesión en la rodilla izquierda durante un partido de eliminatorias sudamericanas contra Uruguay, en Montevideo.
La rotura del ligamento cruzado anterior y del menisco lo alejó durante meses de la Canarinha. Desde entonces, su carrera ha estado marcada por lesiones, recuperaciones y pausas que retrasaron su regreso pleno al fútbol internacional.
De acuerdo con datos citados por medios deportivos, el máximo goleador histórico de Brasil ha acumulado alrededor de 700 días fuera de la selección entre lesiones, tratamientos y periodos de descanso.
Ese contexto explica la cautela dentro del cuerpo técnico. Brasil necesita el talento de su número 10, pero también sabe que un regreso apresurado podría complicar su participación en el resto del torneo.
Ancelotti administra el regreso
La presencia de Ancelotti en el banquillo brasileño añade otra capa de expectativa. El técnico italiano ha defendido la convocatoria de Neymar, pero también ha intentado evitar que toda la presión ofensiva recaiga sobre él.
Brasil cuenta con otros nombres importantes en ataque y sabe que el Mundial no puede depender de un solo futbolista. Sin embargo, Neymar sigue siendo una figura de enorme peso simbólico para la selección y para la afición.
Su regreso al campo, aunque haya sido en solitario, cambia el ánimo alrededor del equipo. No confirma su participación inmediata, pero sí abre la puerta a un posible retorno durante la fase de grupos.
Por ahora, la imagen es prudente. Neymar corre, prueba sensaciones y avanza paso a paso. Brasil espera. Y Ancelotti, consciente del valor del jugador, deberá decidir cuándo el riesgo deja de ser demasiado alto.