La tensión entre Venezuela y Estados Unidos escaló este jueves a dos frentes paralelos: el aéreo y el militar. Por un lado, la vicepresidenta ejecutiva venezolana, Delcy Rodríguez, acusó a Washington de presionar a gobiernos y aerolíneas para suspender vuelos hacia el país. Por el otro, el presidente estadounidense, Donald Trump, anunció que sus Fuerzas Armadas “empezarán muy pronto” operaciones por tierra contra supuestos narcotraficantes venezolanos.
Las declaraciones de Rodríguez, transmitidas por Venezolana de Televisión, surgieron durante la XIX Comisión Intergubernamental de Alto Nivel Rusia-Venezuela. Aseguró que Estados Unidos busca “aislar” al país mediante presiones directas a aerolíneas internacionales.
“Nuevamente el Gobierno de los Estados Unidos presiona a otros países para que las aerolíneas no vengan a nuestro país”, afirmó. La también ministra de Hidrocarburos agradeció a Rusia por su apoyo y adelantó que ambos gobiernos estudian implementar nuevas rutas marítimas y aumentar vuelos bilaterales.
La denuncia ocurre luego de que la Administración Federal de Aviación de EE.UU. (FAA) advirtiera el viernes sobre una “situación potencialmente peligrosa” al sobrevolar Venezuela y el sur del Caribe. En respuesta, más de 30 vuelos internacionales fueron suspendidos por diversas aerolíneas.
El Gobierno venezolano dio 48 horas a las compañías para reanudar operaciones. Al expirar el plazo, revocó las concesiones de Iberia, TAP, Turkish Airlines, Avianca, Latam Colombia y Gol, acusándolas de “sumarse a las acciones de terrorismo” promovidas por Estados Unidos. La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) pidió a Caracas reconsiderar la medida.
Mientras el frente aéreo se complicaba, Trump endureció su mensaje. El mandatario dirigió una llamada por el Día de Acción de Gracias a militares, donde aseguró que comenzará una nueva fase operativa para frenar a los narcotraficantes venezolanos.
“Empezaremos a detenerlos por tierra. Es más fácil por tierra y eso comenzará muy pronto”, dijo. Según Trump, las operaciones en el Caribe y el Pacífico han destruido más de 20 lanchas y causado más de 80 muertes desde septiembre, acciones atribuidas a embarcaciones “en su mayoría de Venezuela”.
El presidente justificó los ataques afirmando que “Venezuela está enviando veneno a Estados Unidos”, y aseguró que ya han frenado el 85 % del flujo marítimo de drogas. Sus declaraciones se producen tras movimientos militares crecientes, incluyendo el despliegue del portaaviones USS Gerald R. Ford y la reciente designación del llamado Cartel de los Soles como organización terrorista.
Aunque ha elevado la presión, Trump también dijo esta semana que “podría hablar con Maduro para salvar vidas”, algo que el fiscal general venezolano, Tarek William Saab, calificó como “bienvenido”. Sin embargo, la tensión entre Venezuela y Estados Unidos parece lejos de moderarse: bombarderos B-52H realizaron vuelos en el Caribe esta semana, aumentando la percepción de riesgo.
En medio de este escenario, la tensión entre Venezuela y Estados Unidos marca uno de sus momentos más críticos en años recientes, con repercusiones simultáneas en aviación, diplomacia y seguridad regional.











