Donald Trump dejó claro lo que espera del posible nuevo presidente de la Reserva Federal: un recorte inmediato de las tasas de interés.
El mandatario afirmó que se sentiría decepcionado si su candidato, Kevin Warsh, no actúa rápidamente en esa dirección una vez asuma el cargo.
Trump tasas interés Fed bajo presión política
Durante una entrevista con CNBC, Trump fue directo al punto cuando se le preguntó si esperaba una reducción inmediata de tasas.
“Lo estaría”, respondió al ser consultado sobre su posible decepción si Warsh no ejecuta ese recorte.
La declaración refuerza la presión que la Casa Blanca ha ejercido durante meses sobre la Fed para flexibilizar su política monetaria.
Tensión con Jerome Powell sigue escalando
El presidente también volvió a criticar al actual titular de la Fed, Jerome Powell, cuestionando su gestión y respaldando la investigación del Departamento de Justicia sobre el sobrecosto en la renovación de la sede del organismo.
“Tenemos que averiguar qué pasó”, insistió.
Powell ha rechazado las acusaciones y sostiene que la investigación responde a presiones políticas por mantener la independencia del banco central.
Un juez federal ya anuló en marzo las citaciones contra Powell, al considerar que el proceso tenía motivaciones políticas.
Warsh, en medio de dudas sobre independencia
Kevin Warsh enfrenta este martes su audiencia de confirmación en el Senado, en un proceso que no está completamente asegurado.
Algunos legisladores han expresado preocupación sobre su capacidad para mantener la independencia de la Fed frente a la Casa Blanca.
Trump, sin embargo, ha mostrado plena confianza en su candidato y ha dejado claro qué espera de él.
Un pulso por el control económico
Mientras tanto, Powell ha reiterado que permanecerá en su cargo hasta que concluya su mandato y no descarta continuar de forma interina si no se confirma a su sucesor.
Trump, por su parte, ha insinuado que podría intentar destituirlo si sigue en funciones más allá de mayo.
El resultado es un choque bastante evidente: un presidente que quiere decisiones rápidas y un banco central que insiste en actuar según sus propios criterios. Nada nuevo… salvo que esta vez la presión es cada vez menos disimulada.