El 2026 ya tiene dueño, calendario y escenario. Será el año del Mundial de Fútbol organizado por Estados Unidos, México y Canadá, el primero en la historia con tres países anfitriones y también el más grande jamás disputado, tanto por número de selecciones como de partidos.
Del 11 de junio al 19 de julio, 48 equipos competirán en 104 encuentros repartidos por todo el continente. La inauguración se celebrará en el Estadio Azteca de Ciudad de México, que se convertirá en el primer estadio en albergar tres partidos inaugurales de Copas del Mundo, mientras que la final se jugará en el MetLife Stadium, en Nueva Jersey.
Durante el sorteo, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, calificó el torneo como “el mayor evento en la historia de la humanidad”, una frase grandilocuente que, más allá del impacto mediático, refleja la magnitud real de una cita que reordenará el deporte global durante todo el año.
El Mundial como eje del calendario
El Mundial 2026 no será solo un torneo de fútbol. Será el eje alrededor del cual girará la agenda deportiva del continente. Ligas, competiciones y audiencias se adaptarán a seis semanas que concentrarán la atención del planeta.
El nuevo formato, con más equipos, más sedes y más partidos, consolida un modelo de eventos deportivos de gran escala, con una exigencia logística inédita y una exposición mediática sin precedentes para América del Norte.
Sudamérica ajusta sus tiempos
En Sudamérica, las competiciones continentales ya han tenido que acomodarse al calendario mundialista. La Copa Libertadores comenzará el 3 de febrero con la fase previa, entrará en receso entre el 28 de mayo y el 11 de agosto, y culminará con una final única el 28 de noviembre en Montevideo, Uruguay.
La Copa Sudamericana seguirá un esquema similar. Arrancará el 3 de marzo y finalizará el 21 de noviembre en Barranquilla, Colombia. Ambos torneos estarán marcados por pausas estratégicas para evitar competir con la atención que generará el Mundial.
Las grandes ligas juegan en paralelo
En Norteamérica, las principales ligas profesionales mantendrán su protagonismo, aunque inevitablemente compartirán foco con el fútbol. La NFL celebrará el Super Bowl LX el 8 de febrero en Santa Clara, California, antes de ceder terreno mediático al Mundial.
La NBA disputará su All Star Game el 15 de febrero y comenzará sus Finales el 4 de junio, apenas días antes del arranque de la Copa del Mundo, lo que provocará una coincidencia directa entre ambos eventos.
El béisbol de las Grandes Ligas, la MLB, iniciará su temporada el 26 de marzo, celebrará el Juego de Estrellas el 14 de julio en Filadelfia y regresará a México en abril con la Mexico City Series, reforzando el papel del país como epicentro deportivo en 2026.
Motor, velocidad y espectáculo
El deporte motor también tendrá un peso importante. América albergará seis Grandes Premios de Fórmula 1, además de eventos emblemáticos como la Daytona 500 el 15 de febrero y las 500 Millas de Indianápolis el 24 de mayo.
Desde enero hasta noviembre, el calendario ofrecerá una secuencia casi ininterrumpida de grandes eventos deportivos. En 2026, América no solo será anfitriona de competiciones. Será el escenario central del deporte mundial, con el Mundial 2026 como su gran motor.










