La selección Colombia Sub-17 se consagró campeona del Sudamericano tras golear 4-0 a Argentina en la final disputada en Paraguay, logrando así su segundo título en el torneo después de 33 años.
El equipo, dirigido por Freddy Hurtado, destacó por su solidez colectiva, una preparación exigente y una mentalidad competitiva que se consolidó a lo largo del campeonato.
Colombia Sub-17 campeón con identidad de juego
Hurtado explicó que el éxito del equipo se construyó a partir de una idea clara y un trabajo constante en cada línea del campo.
“La clave fue la unión del grupo y la mentalidad ganadora”, señaló el entrenador, quien también resaltó las dobles jornadas de entrenamiento y el enfoque táctico como pilares del proceso.
El técnico subrayó además la conexión entre el cuerpo técnico y los jugadores como un factor decisivo para ejecutar el plan de juego.
Mentalidad y disciplina dentro del campo
El capitán Eider Carrillo destacó la importancia del enfoque mental, especialmente frente a rivales considerados potencias.
“Siempre dijimos que eran once contra once. Nunca miramos a nadie por encima ni agachamos la cabeza”, afirmó.
Desde su rol, Carrillo se encargó de mantener el equilibrio defensivo y ordenar al equipo en los momentos clave.
Un título construido en equipo
El delantero Miguel Agámez, autor de dos goles en la final, atribuyó el triunfo al esfuerzo colectivo.
“Todo es gracias al trabajo del grupo. Esas dobles jornadas valieron la pena”, expresó.
Colombia mostró una ofensiva contundente en el partido decisivo y dominó a Argentina de principio a fin.
El siguiente reto: el Mundial Sub-17
Tras el título, el equipo fue recibido en Bogotá por el entrenador de la selección absoluta, Néstor Lorenzo.
Tanto jugadores como cuerpo técnico coincidieron en que el siguiente objetivo será mantener el nivel de exigencia de cara al Mundial Sub-17, que se disputará en noviembre en Catar.
El desafío ahora no es ganar un torneo más, sino demostrar que este equipo puede competir al mismo nivel en el escenario mundial.