Donald Trump aseguró que el nuevo Salón de Baile que construye en la Casa Blanca tendrá una base para drones en el techo y funciones de seguridad militar.
El presidente hizo las declaraciones antes de viajar a Connecticut. Según dijo, el edificio no será solo un espacio para eventos. También formará parte de un complejo de seguridad dentro del recinto presidencial.
“Es un complejo militar. El techo es un puerto para drones”, afirmó Trump ante la prensa.
Un salón con uso militar
El proyecto contempla un gran salón con capacidad para unas mil personas. También incluiría seis plantas subterráneas con un hospital militar, centros de investigación y salas de reunión.
Trump ha defendido la obra como una mejora de seguridad para futuros presidentes. Según AP, el mandatario describió el edificio como parte de una propuesta más amplia para reforzar la protección de la Casa Blanca.
La Administración pidió al Congreso 1.000 millones de dólares para mejoras de seguridad en el complejo presidencial. Esa solicitud ha generado resistencia entre legisladores por el costo y por la falta de claridad sobre el alcance del proyecto.
Costo y polémica
El Salón de Baile fue anunciado inicialmente con un costo de unos 200 millones de dólares. Sin embargo, el presupuesto estimado ya ronda los 400 millones.
Trump sostiene que la construcción del salón será financiada con su propio dinero y con aportes de donantes privados. También insiste en que los contribuyentes no pagarán esa parte de la obra.
Aun así, el debate continúa. Los republicanos en el Congreso han impulsado fondos públicos para reforzar la seguridad del complejo, lo que ha provocado críticas de opositores y grupos de vigilancia fiscal.
Críticas por el Ala Este
El edificio se levanta en el lugar donde estaba el Ala Este de la Casa Blanca. Trump ordenó su demolición el año pasado, una decisión que provocó críticas de historiadores y organizaciones de preservación.
Los críticos sostienen que el proyecto altera el equilibrio histórico del complejo presidencial. También cuestionan que una obra de ese tamaño avance sin una autorización más clara del Congreso.
La Casa Blanca, en cambio, defiende que el nuevo edificio modernizará el recinto y ofrecerá más espacio para actos oficiales.
Más cambios en Washington
El Salón de Baile forma parte de una serie de proyectos impulsados por Trump para dejar una marca visible en Washington.
Entre ellos están la remodelación del estanque del Monumento a Lincoln y la construcción de un arco de triunfo para conmemorar los 250 años de la independencia de Estados Unidos.
Sus defensores ven estas obras como una renovación ambiciosa de la capital. Sus críticos las consideran excesivas, costosas y poco respetuosas con espacios históricos.
Por ahora, Trump insiste en que el Salón de Baile será una instalación única. Pero la polémica no parece cerca de terminar. El proyecto combina arquitectura, seguridad, dinero público, patrimonio histórico y el deseo del presidente de transformar físicamente uno de los lugares más simbólicos del país.