Meta llegó a un acuerdo para resolver una demanda presentada por un distrito escolar de Kentucky que acusaba a la compañía de alimentar la adicción juvenil a las redes sociales.
El caso fue impulsado por el distrito escolar del condado de Breathitt, que responsabilizó a Meta, propietaria de Instagram, Facebook y WhatsApp, de contribuir a problemas de salud mental entre menores y de aumentar los costos para el sistema educativo.
El juicio estaba previsto para el 15 de junio en Oakland, California. Sin embargo, el acuerdo evita que la demanda llegue a esa instancia.
Un caso observado de cerca
La demanda de Breathitt formaba parte de un proceso federal mucho más amplio. Ese megacaso reúne unas 2.400 acusaciones similares presentadas por distritos escolares, fiscales estatales y personas contra varias tecnológicas.
Además de Meta, también figuran TikTok, Snapchat y YouTube.
El caso de Kentucky había generado especial atención porque iba a ser el primero en llegar a juicio. Por eso, era visto como una especie de prueba inicial para medir cómo podrían reaccionar los jurados ante los argumentos contra las plataformas.
Reclamos por salud mental
El distrito de Breathitt reclamaba unos 60 millones de dólares para programas de salud mental juvenil. También pedía límites a ciertas funciones de las redes sociales que, según la demanda, favorecen el uso compulsivo entre menores.
La semana pasada, el distrito ya había alcanzado acuerdos con TikTok, Snapchat y YouTube. Meta era la única compañía que aún no había cerrado una resolución.
Los términos del acuerdo con Meta no fueron revelados.
Otros distritos siguen en litigio
Los abogados del distrito señalaron que ahora se enfocarán en los demás casos pendientes. Según indicaron, más de 1.200 distritos escolares continúan con litigios abiertos contra compañías tecnológicas.
La próxima demanda de un distrito escolar dentro del megacaso está prevista para enero de 2027 en Tucson, Arizona.
Ese juicio podría convertirse en otro punto clave para evaluar el futuro de estas acusaciones.
Más presión sobre las tecnológicas
El acuerdo llega en un momento de creciente presión legal contra las grandes plataformas por su impacto en niños y adolescentes.
En varios casos recientes, compañías tecnológicas han enfrentado señalamientos por el diseño de sus aplicaciones, los algoritmos de recomendación y las funciones que pueden fomentar un uso excesivo.
En marzo, Meta y YouTube perdieron un juicio civil en Los Ángeles relacionado con adicción juvenil y fueron condenadas a pagar unos 6 millones de dólares. Meta también perdió otro caso similar en Nuevo México, donde recibió una multa de 375 millones.
Las empresas suelen defenderse argumentando que ofrecen herramientas de control parental, ajustes de privacidad y medidas de seguridad para usuarios jóvenes.
Aun así, las demandas siguen creciendo.
El acuerdo con el distrito de Breathitt no cierra el debate. Más bien confirma que la batalla legal sobre redes sociales, menores y salud mental apenas está entrando en una etapa más seria. Para las escuelas, el argumento es directo: los efectos del uso problemático de estas plataformas ya no se quedan en casa, también llegan al salón de clases.