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El tiro imposible de Roberto Carlos que desafió las leyes de la física

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Foto via Wikimedia Commons.

El gol de Roberto Carlos contra Francia en 1997 es considerado por muchos como el tiro libre más espectacular en la historia del fútbol. No solo dejó inmóvil al arquero y sorprendió a millones de aficionados, sino que también despertó el interés de físicos y matemáticos que intentaron explicar cómo una pelota pudo cambiar de dirección de forma tan extrema.

El 3 de junio de 1997, Brasil enfrentó a Francia en el Torneo de Francia, un campeonato amistoso organizado como preparación para el Mundial de 1998. Al minuto 21, la selección brasileña obtuvo un tiro libre a unos 35 metros del arco.

La mayoría esperaba un centro.

Sin embargo, Roberto Carlos decidió rematar directamente.

El balón salió con una potencia impresionante y parecía desviarse varios metros por fuera del poste derecho. Incluso un recogepelotas detrás de la portería siguió la trayectoria convencido de que el disparo terminaría afuera.

Entonces ocurrió algo extraordinario.

En los últimos metros de su recorrido, la pelota realizó una curva muy pronunciada hacia el arco, golpeó el interior del poste e ingresó mientras el arquero Fabien Barthez permanecía completamente inmóvil.

Las repeticiones hicieron que el gol de Roberto Carlos se volviera viral mucho antes de la era de las redes sociales. Durante años, miles de aficionados aseguraban que aquel disparo desafiaba las leyes de la física.

Pero la ciencia tenía otra explicación.

Investigadores franceses, entre ellos Christophe Clanet y otros especialistas en dinámica de fluidos, estudiaron el fenómeno años después. Concluyeron que el disparo podía explicarse mediante el efecto Magnus, un principio físico que describe cómo la rotación de un objeto modifica su trayectoria al desplazarse por el aire.

En el caso de Roberto Carlos, la combinación de una enorme velocidad inicial, una potente rotación lateral y la resistencia del aire provocó que la pelota siguiera una trayectoria casi recta durante buena parte del recorrido antes de curvarse de forma muy brusca cerca del final.

Los científicos incluso publicaron sus conclusiones en la revista New Journal of Physics, demostrando que el disparo era extremadamente difícil de reproducir, pero perfectamente posible desde el punto de vista físico.

Más de dos décadas después, el gol de Roberto Carlos continúa apareciendo en listas de los mejores tiros libres de todos los tiempos. No solo fue una obra maestra del talento futbolístico, sino también un ejemplo de cómo el deporte puede convertirse en objeto de estudio para la ciencia.

Porque aquel disparo no rompió las leyes de la física.

Simplemente las llevó al límite de una manera que muy pocos futbolistas han logrado repetir.

El Especialito

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