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España busca romper su maldición de cuartos ante una Bélgica peligrosa

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Los españoles Mikel Merino (i) y Dani Olmo (d) celebran el gol logrado por España en el partido de octavos de final contra Portugal en el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá el pasado 6 de julio. EFE/ CHRISTOPHER NEUNDORF

España afronta este viernes una prueba con peso histórico. La selección jugará por sexta vez unos cuartos de final de un Mundial y solo logró superar esa ronda en una ocasión: Sudáfrica 2010, cuando terminó levantando la Copa. Ahora, en Los Ángeles, buscará romper otra vez esa barrera frente a una Bélgica que llega con menos favoritismo, pero con argumentos suficientes para incomodar.

La Roja llega reforzada tras eliminar a Portugal con un gol de Mikel Merino en el minuto 91. Fue su primer partido de máxima exigencia en este Mundial y también una confirmación del plan de Luis de la Fuente. España sufrió, resistió y encontró respuesta desde el banquillo, con asistencia de Ferran Torres y definición de Merino para sellar una victoria de enorme valor emocional.

Ante Bélgica, el seleccionador español repetiría el once titular, apoyado en una estructura que hasta ahora ha sido su mayor garantía. España no ha encajado goles en el torneo y Unai Simón acumula 609 minutos sin recibir un tanto en partidos mundialistas desde Qatar 2022. Esa solidez defensiva es la base de una selección que no siempre ha brillado, pero sí ha competido con autoridad.

El reto está en recuperar la mejor versión de dos futbolistas decisivos: Lamine Yamal y Pedri. El extremo del Barcelona jugaría su quinto partido consecutivo como titular después de iniciar la concentración con molestias musculares. Ante Portugal, Nuno Mendes lo frenó durante buena parte del encuentro, y luego Nelson Semedo tampoco le permitió imponerse con claridad.

España necesita que Lamine vuelva a desequilibrar. Por sus pies pasan muchas opciones de abrir defensas cerradas, cambiar ritmos y generar superioridad en los últimos metros. Lo mismo ocurre con Pedri, quien reconoció tras el duelo ante Portugal que no tuvo su mejor actuación. Recuperar su claridad con balón sería clave para que la Roja domine mejor los tiempos del partido.

La fortaleza española también está en su grupo. Álex Baena, Mikel Oyarzabal y Mikel Merino han aparecido en momentos importantes, demostrando que el equipo no depende de un solo nombre. Esa variedad de protagonistas le ha permitido avanzar incluso cuando sus figuras más mediáticas no han estado en su punto más alto.

Bélgica, en cambio, llega desde otro lugar. Pocos la esperaban en esta instancia después de una fase de grupos con dudas y una eliminatoria dramática ante Senegal, en la que llegó al minuto 85 perdiendo 0-2 antes de remontar en la prórroga. Ese partido cambió su torneo y también su mentalidad.

El equipo de Rudi García confirmó ese giro ante Estados Unidos, al que goleó 4-1. Bélgica dejó atrás el exceso de precaución y jugó con más libertad, intensidad y convicción. Ahora aparece como la tercera selección más goleadora del torneo, con 13 tantos, solo por detrás de Argentina y Francia.

La portería belga sigue teniendo un nombre enorme: Thibaut Courtois. El arquero es una de las grandes fortalezas del equipo y uno de los supervivientes de la generación dorada. Su experiencia en partidos de máxima presión puede ser determinante ante una España que probablemente tendrá más posesión, pero que deberá ser precisa para convertir ese dominio en ocasiones claras.

Kevin De Bruyne también será una pieza clave si sus molestias físicas le permiten jugar de inicio. En la expedición belga hay optimismo, aunque su estado será observado hasta el último momento. Romelu Lukaku, con 93 goles en 131 partidos internacionales, partiría desde el banquillo, un rol distinto desde el que ya ha participado en cuatro goles durante el torneo.

El ataque belga tendrá a Leandro Trossard como uno de sus líderes, con libertad de movimientos, mientras Dodi Lukébakio parte con ventaja sobre Jérémy Doku. La gran baja será Amadou Onana, fuera por una rotura del ligamento cruzado anterior sufrida ante Estados Unidos.

El partido también tiene memoria mundialista. España y Bélgica ya se enfrentaron en cuartos de final en México 1986. Aquella vez empataron 1-1 y la clasificación se decidió por penaltis, con Bélgica avanzando después de que Jean-Marie Pfaff detuviera el quinto lanzamiento español a Eloy Olalla.

Cuarenta años después, España llega con favoritismo, mejor estructura y una defensa impecable. Pero Bélgica llega con gol, confianza y una historia reciente de supervivencia. Para la Roja, el desafío es claro: no basta con controlar el partido. Hay que rematarlo.

Los cuartos de final siempre han sido una frontera incómoda para España. Este viernes, en Los Ángeles, la selección tiene la oportunidad de cruzarla otra vez y acercarse a la segunda estrella. Pero enfrente estará una Bélgica que ya aprendió a vivir al borde del abismo y salir con vida.

El Especialito

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