La camiseta que Jalen Brunson usó en el primer partido de las Finales de la NBA de 2026 se vendió por 1,024 millones de dólares en una subasta organizada por Sotheby’s, convirtiéndose en el artículo de colección más valioso en la historia de los New York Knicks.
La prenda fue utilizada por Brunson el 3 de junio de 2026, durante el Juego 1 de las Finales entre los Knicks y los San Antonio Spurs. Aquella noche, el base anotó 30 puntos y fue clave en la victoria de Nueva York por 105-95, un triunfo que marcó el inicio de una serie histórica para la franquicia.
La venta se cerró después de 70 ofertas, reflejo del fuerte interés que generó una pieza vinculada directamente al regreso de los Knicks a la cima de la NBA. El equipo terminó conquistando su primer campeonato desde 1973, y Brunson fue elegido como MVP de las Finales, consolidando su lugar como nuevo ídolo del Madison Square Garden.
El récord también confirma el crecimiento del mercado de objetos deportivos usados en partidos importantes. Según Sotheby’s, la camiseta correspondía al debut de Brunson en unas Finales de la NBA, un detalle que aumentó su valor simbólico para coleccionistas y fanáticos.
La cifra superó el millón de dólares pagado previamente por la camiseta del debut de Cooper Flagg en la NBA, que había marcado un precedente reciente dentro de NBA Auctions. Con esta venta, Brunson no solo entra en la historia deportiva de los Knicks, también en la historia del coleccionismo de la liga.
En total, las 15 camisetas de los Knicks usadas en el primer partido de las Finales recaudaron 1,87 millones de dólares. Después de la de Brunson, las más cotizadas fueron las de Karl-Anthony Towns y OG Anunoby, vendidas por 256.000 dólares cada una. La camiseta de Josh Hart alcanzó los 89.600 dólares.
El interés por estas piezas tiene una explicación clara: no son simples camisetas. Son objetos asociados a una temporada que cambió la historia reciente de la franquicia. Para los fanáticos de Nueva York, el título de 2026 puso fin a más de cinco décadas de espera y convirtió cada recuerdo de esa carrera al campeonato en material de alto valor emocional.
Brunson fue el rostro de esa transformación. Su liderazgo, su capacidad para aparecer en momentos de presión y su conexión con la ciudad elevaron su figura más allá de las estadísticas. El Juego 1 contra los Spurs fue uno de esos momentos en los que empezó a escribirse la narrativa de un campeón.
La subasta también muestra cómo la memoria deportiva se está comercializando casi en tiempo real. Antes, muchos objetos alcanzaban grandes precios décadas después de los hechos. Ahora, una camiseta usada hace apenas semanas puede superar el millón de dólares si está conectada con un título, una figura central y una base de fanáticos apasionada.
Para los Knicks, la venta funciona como otro símbolo de una temporada irrepetible. El campeonato ya cambió el lugar del equipo en la conversación de la NBA. Ahora, la camiseta de Brunson confirma que esa historia también tiene peso en el mercado de coleccionables.
La prenda no solo representa 30 puntos en una noche de Finales. Representa el inicio de una serie que devolvió a Nueva York al lugar que llevaba décadas persiguiendo. Y por eso alguien estuvo dispuesto a pagar más de un millón de dólares por ella.