El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, rechazó este miércoles la suspensión temporal de la mayoría de los controles de tráfico realizados por ICE, después de dos muertes ocurridas durante operativos migratorios en Maine y Texas.
En un mensaje publicado en Truth Social, Trump defendió el trabajo de los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas. También sostuvo que los controles de vehículos son una herramienta clave para combatir el crimen y avanzar con su política migratoria.
La postura del mandatario llega después de que funcionarios de su propia administración ordenaran a ICE pausar la mayoría de esas detenciones vehiculares. La medida fue adoptada tras dos tiroteos mortales registrados en menos de una semana. Según reportes de AP, la pausa permite excepciones en casos con órdenes criminales o en operaciones conjuntas con otras agencias.
Trump defiende a ICE
Trump elogió lo que calificó como una labor “excelente” y “necesaria” de ICE. Además, volvió a acusar a la administración de Joe Biden de permitir la entrada de millones de personas al país sin controles suficientes.
El presidente afirmó que muchos de esos migrantes son delincuentes y que el Gobierno debe expulsarlos. Bajo ese argumento, rechazó abandonar los controles de tráfico como método de aplicación de la ley migratoria.
“Si lo hacemos, estaremos jugando a favor de los delincuentes”, escribió Trump, según el mensaje citado por medios estadounidenses.
El mandatario también pidió a los agentes de ICE que sean prudentes, justos e inteligentes, pero que vuelvan a realizar lo que llamó su trabajo importante. Su declaración dejó clara una tensión dentro del Gobierno: mientras algunos funcionarios buscan revisar procedimientos, Trump insiste en mantener una línea dura.
Muertes bajo investigación
La controversia creció después de la muerte de Johan Sebastián Durán Guerrero, un colombiano de 25 años, durante un operativo de ICE en Biddeford, Maine. También se reportó la muerte de Lorenzo Salgado Araujoa, de nacionalidad mexicana, en un operativo en Houston, Texas. Medios estadounidenses han señalado que ninguno de los dos era el objetivo principal de las operaciones.
En el caso de Maine, las autoridades dijeron que un agente abrió fuego después de que el conductor supuestamente intentara usar su vehículo como arma. Sin embargo, el incidente provocó protestas y pedidos de investigación independiente.
En Houston, el alcalde solicitó que los Texas Rangers investiguen la muerte de Salgado Araujoa. El caso también aumentó la presión sobre ICE y sobre el Departamento de Seguridad Nacional.
Una pausa que no cambia la política migratoria
Tom Homan, conocido como el “zar de la frontera” de la Casa Blanca, explicó que la suspensión de los controles de tráfico es solo una “breve pausa”. Según Homan, la decisión no representa un cambio general en la estrategia migratoria de Trump.
La administración llegó al poder con la promesa de deportaciones masivas. Por eso, cualquier señal de reducción en operativos provoca debate inmediato entre aliados y críticos.
Grupos de derechos civiles han pedido revisar los procedimientos de ICE, especialmente en operaciones vehiculares. También reclaman más transparencia, uso de cámaras corporales y rendición de cuentas cuando hay muertes durante detenciones.
El choque ahora es político, legal y operativo. Trump quiere mantener los controles como parte central de su estrategia. Los críticos sostienen que las muertes recientes muestran la necesidad de límites claros. Mientras tanto, ICE queda en el centro de una pregunta urgente: cómo aplicar la ley migratoria sin convertir una parada de tráfico en una situación mortal.