El Índice de Precios de Consumo de Estados Unidos subió en mayo hasta el 4,2 % interanual, su nivel más alto desde abril de 2023. El dato estuvo en línea con los pronósticos del mercado, que ya anticipaban una nueva aceleración de la inflación en EE.UU. por el encarecimiento de la energía.
Según informó este miércoles el Buró de Estadísticas Laborales, conocido como BLS, el avance confirma una tendencia al alza en los precios. El aumento llega en un contexto marcado por la guerra en Irán, que ha presionado los costos energéticos y ha generado preocupación en los mercados.
La energía vuelve a presionar la inflación en EE.UU.
El encarecimiento de la energía fue uno de los factores centrales detrás del repunte de mayo. Cuando suben los precios energéticos, el impacto puede sentirse en distintos sectores de la economía.
El transporte, la producción industrial y los costos de distribución suelen reaccionar rápido ante ese tipo de aumentos. Por eso, los analistas observan con atención si el alza se mantiene o si empieza a trasladarse a otros productos y servicios.
El dato de mayo también llega en un momento sensible para consumidores y empresas. Después de meses de presión sobre los precios, una nueva aceleración puede afectar el poder adquisitivo de los hogares y complicar las decisiones de gasto.
La inflación subyacente también aumenta
El BLS informó que la inflación subyacente, que excluye los precios más volátiles de la energía y los alimentos, subió al 2,9 %.
Ese dato representa una décima más que en abril. Aunque el aumento fue moderado, resulta importante porque la inflación subyacente suele ser una referencia clave para medir la presión de precios más estable dentro de la economía.
Para la Reserva Federal, este indicador puede tener peso en sus próximas decisiones sobre tasas de interés. Si la inflación se mantiene por encima de los niveles deseados, el banco central podría verse obligado a actuar con más cautela antes de flexibilizar su política monetaria.
Un dato esperado por el mercado
El resultado de mayo no sorprendió a los mercados, ya que las previsiones apuntaban a una continuación de la tendencia alcista.
Sin embargo, que la inflación en EE.UU. haya alcanzado su nivel más alto desde abril de 2023 refuerza la preocupación sobre la duración del repunte. También añade presión política y económica en un año marcado por tensiones internacionales y debate sobre el costo de vida.
El comportamiento de los precios energéticos será clave en los próximos meses. Si la guerra en Irán mantiene la presión sobre el petróleo y otros insumos, el impacto podría seguir reflejándose en el IPC.
Por ahora, el dato de mayo confirma que la inflación vuelve a colocarse en el centro de la agenda económica estadounidense. La pregunta es si se trata de un aumento temporal por el choque energético o del inicio de una etapa más persistente de precios elevados.