El salmón glaseado con miso combina la suavidad del pescado con la intensidad del miso, creando un plato equilibrado, aromático y visualmente irresistible. Servido con arroz blanco y vegetales salteados, se convierte en una opción completa para una cena especial o una comida diferente entre semana.
El miso, una pasta fermentada tradicional japonesa elaborada a base de soya, aporta profundidad y ese característico sabor umami que realza cada bocado sin necesidad de muchos ingredientes.
Ingredientes
Para el salmón:
- 4 lomos de salmón
- 2 cucharadas de pasta de miso
- 1 cucharada de miel
- 1 cucharada de salsa de soya
- 1 cucharadita de jengibre fresco rallado
- 1 diente de ajo picado
- 1 cucharada de aceite de ajonjolí
Para acompañar:
- 2 tazas de arroz blanco cocido
- 2 tazas de bok choy en trozos
- 1 cucharada de aceite vegetal
- Sal y pimienta al gusto
- Ajonjolí tostado y cebollín picado para decorar
Preparación
- Mezcla el miso, miel, salsa de soya, jengibre, ajo y aceite de ajonjolí hasta integrar completamente.
- Unta el salmón con esta mezcla y deja reposar durante 15 minutos.
- Hornea a 200 °C durante 10 a 12 minutos, hasta que el pescado esté jugoso y ligeramente caramelizado en la superficie.
- Saltea el bok choy en una sartén caliente con aceite durante 3 a 4 minutos.
- Sirve el salmón sobre el arroz blanco, acompaña con el bok choy y espolvorea ajonjolí y cebollín.
El resultado es un plato que equilibra lo dulce, lo salado y lo tostado, con una textura jugosa por dentro y ligeramente caramelizada por fuera. Sencillo, elegante y lleno de carácter.










