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Taylor Swift pagó 160.000 dólares por seguridad policial en su boda con Travis Kelce

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El Madison Square Garden se ilumina de rosa y muestra un letrero que dice «JUST&T MARRIED» durante la celebración de la boda de Taylor Swift y Travis Kelce en Nueva York, Nueva York, EE. UU., el 3 de julio de 2026. (Nueva York) EFE/EPA/LAURA BRETT

Taylor Swift pagó 160.000 dólares por los permisos policiales relacionados con la seguridad de su boda con Travis Kelce, celebrada el pasado fin de semana en Madison Square Garden, según informó este viernes el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani.

El alcalde explicó que la artista ya cubrió el costo del permiso presentado para el evento y para la respuesta de seguridad que implicó la celebración. La boda requirió cierres de calles, restricciones al paso de peatones y un fuerte despliegue policial alrededor del famoso estadio de Manhattan.

La ceremonia entre Swift y Kelce se convirtió en uno de los eventos sociales más comentados del año. La pareja organizó primero una cena privada para unos cien invitados y, al día siguiente, una recepción y ceremonia nupcial ante cerca de un millar de asistentes, entre celebridades, familiares y figuras cercanas a ambos.

A pesar de realizarse en uno de los puntos más concurridos de Nueva York, el evento estuvo rodeado de un alto nivel de privacidad. Reportes previos indicaron que hubo acuerdos de confidencialidad, restricciones para invitados y una operación logística diseñada para impedir filtraciones dentro y fuera del Madison Square Garden.

El perímetro de seguridad incluyó cierres de tráfico vehicular y peatonal en zonas cercanas al Garden, especialmente sobre la Séptima Avenida y calles próximas a Penn Station. La presencia policial fue visible durante buena parte de los preparativos y de la celebración, en pleno fin de semana festivo por el Día de la Independencia.

Mamdani fue consultado sobre si Swift también pagó las horas extras de los policías involucrados, pero no respondió directamente. Solo señaló que Nueva York ha vivido recientemente varios momentos “históricos”, entre ellos la victoria de los Knicks en la NBA, otro evento que también requirió coordinación pública y de seguridad.

La boda de Swift y Kelce había sido confirmada previamente por una fuente policial a AP, que señaló que las festividades se desarrollarían en Madison Square Garden y que existiría un plan de seguridad especial. El permiso de la ciudad indicaba que la ceremonia comenzaría el viernes por la tarde y podía extenderse hasta la madrugada.

La elección del Madison Square Garden no fue casual. El recinto permitió controlar accesos, blindar espacios interiores y manejar mejor la llegada de invitados de alto perfil. Aun así, el evento generó atención masiva de fanáticos, prensa y curiosos en los alrededores.

Según medios de entretenimiento, la pareja no escatimó en detalles. Swift y Kelce habrían lucido piezas de alta costura de Dior y la decoración del evento incluyó elementos personalizados. También se reportó una rifa de regalos de lujo para invitados, con bolsos de diseñador y hasta un Chevrolet Chevelle de 1970.

La boda fue oficiada por el actor Adam Sandler, amigo de la pareja, y contó con una lista amplia de celebridades. Medios como People reportaron que la ceremonia reunió a figuras como Gigi Hadid, Bradley Cooper, Ed Sheeran y Selena Gomez, entre otros invitados.

El pago de los permisos policiales puede ayudar a reducir críticas sobre el uso de recursos públicos para un evento privado de enorme escala. Sin embargo, la falta de una respuesta clara sobre las horas extras del NYPD probablemente mantendrá el debate abierto.

En una ciudad acostumbrada a eventos masivos, la boda de Swift y Kelce tuvo una dimensión distinta por el nivel de fama de la pareja, la ubicación elegida y el momento del calendario. Madison Square Garden, uno de los recintos más reconocibles del país, terminó convertido en escenario de una celebración privada que obligó a mover parte de la maquinaria pública de Nueva York.

Para Swift, el pago de 160.000 dólares cierra al menos una parte de la conversación sobre seguridad. Para la ciudad, deja una pregunta más amplia: cómo equilibrar eventos privados de alto impacto con costos, movilidad y uso de recursos públicos en una metrópolis donde cada cierre de calle se siente de inmediato.

El Especialito

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