El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reiteró este viernes que no firmará el proyecto de ley de vivienda aprobado por el Congreso, aunque la medida podría convertirse en ley automáticamente si no toma acciones específicas para frenarla.
El mandatario escribió en Truth Social que no firmará la ley “en señal de protesta” por la incapacidad del Senado para aprobar la llamada SAVE America Act, una reforma electoral impulsada por Trump que endurecería los requisitos para registrarse y votar en elecciones federales.
La ley de vivienda, conocida como 21st Century ROAD to Housing Act, fue aprobada con amplio apoyo bipartidista en ambas cámaras. Según reportes legislativos, el proyecto pasó el Senado por 85 votos contra 5 y la Cámara de Representantes por 358 contra 32, márgenes suficientemente amplios como para reflejar un consenso poco habitual en Washington.
El proyecto busca aumentar la oferta de vivienda, facilitar la construcción, reducir trabas regulatorias y abordar parte de la crisis de asequibilidad que afecta a millones de familias en Estados Unidos. También incluye medidas para acelerar revisiones ambientales, ampliar opciones de vivienda modular y facilitar ciertos procesos hipotecarios.
Trump ya había cancelado el 24 de junio una ceremonia prevista para firmar la ley, horas antes de que se celebrara. En ese momento condicionó su firma al avance de la SAVE America Act, una propuesta electoral que exige prueba de ciudadanía y requisitos más estrictos de identificación para votar en elecciones federales.
Según la Constitución de Estados Unidos, cuando el presidente recibe un proyecto aprobado por el Congreso dispone de diez días, sin contar domingos, para firmarlo o vetarlo. Si no hace ninguna de las dos cosas y el Congreso permanece en sesión, el proyecto se convierte en ley sin la firma presidencial.
Ese escenario coloca a Trump en una posición política particular. Puede negarse a firmar la ley como gesto de protesta, pero si tampoco la veta, la norma entrará en vigor de todos modos. La Casa Blanca no ha confirmado que el presidente vaya a emitir un veto formal.
El choque expone una tensión dentro del Partido Republicano. Líderes republicanos del Senado han dicho que no cuentan con los votos necesarios para aprobar la SAVE America Act, pese a la presión del presidente. Mientras tanto, muchos legisladores esperaban presentar la ley de vivienda como una respuesta concreta al aumento de costos de renta, hipotecas y construcción.
La reforma electoral defendida por Trump ha sido criticada por legisladores demócratas y organizaciones de derechos civiles, que advierten que podría dificultar el voto de minorías, personas de bajos ingresos, adultos mayores y otros grupos vulnerables. Sus defensores, en cambio, argumentan que busca reforzar la seguridad electoral.
La decisión de Trump de vincular ambas iniciativas elevó la presión política sobre el Senado. La ley de vivienda trata sobre construcción y asequibilidad, mientras la SAVE America Act se enfoca en reglas electorales. Para sus críticos, condicionar una a la otra mezcla asuntos no relacionados. Para Trump, es una forma de forzar atención sobre una prioridad central de su agenda.
El momento es sensible porque la vivienda sigue siendo uno de los principales problemas económicos para los estadounidenses. El aumento de precios, las tasas hipotecarias elevadas y la falta de inventario han complicado el acceso a la compra y al alquiler en muchas ciudades.
Si la ley entra en vigor sin la firma de Trump, será una victoria legislativa para el Congreso, pero también un episodio inusual: una medida importante convertida en ley mientras el presidente se niega a respaldarla públicamente.
Por ahora, el mensaje de Trump es claro: no quiere dar una ceremonia ni una firma política a la ley de vivienda mientras su reforma electoral siga bloqueada. Pero el calendario constitucional puede dejarlo sin necesidad de decidir. Si no hay veto, la ley avanzará igual.