Las autoridades elevaron este viernes a 55 el número de muertos por el terremoto que sacudió la isla de Mindanao, en el sur de Filipinas, mientras los equipos de emergencia continúan la búsqueda de 38 personas desaparecidas entre edificios colapsados y zonas de difícil acceso.
El portavoz adjunto de la Oficina de Defensa Civil, Diego Agustín Mariano, informó que el balance confirmado ascendió a 55 fallecidos y 1.120 heridos, según datos citados por la agencia estatal PNA. En las últimas 24 horas también aumentó el número de desaparecidos, que pasó de 31 a 38.
El secretario adjunto de la Oficina de Defensa Civil, Bernardo Rafaelito Alejandro, indicó además que los desplazados ya suman 53.274, una cifra que muestra la magnitud del impacto en comunidades enteras del sur del archipiélago.
Cientos de miles de afectados
El terremoto afectó a 432.999 personas en 374 localidades de Mindanao, la segunda isla más grande del país. La ciudad de General Santos, la provincia de Davao Occidental y dos municipios de Sarangani declararon el estado de calamidad ante la devastación.
Según el Departamento de Bienestar Social y Desarrollo, al menos 30.038 viviendas sufrieron daños. De ese total, 5.197 quedaron completamente destruidas.
El seísmo también dañó escuelas, centros comerciales y carreteras, complicando la movilidad de los equipos de rescate y la distribución de ayuda humanitaria.
Ayuda limitada por carreteras dañadas
Varias comunidades remotas aún esperan asistencia. Según medios locales, la llegada de ayuda se ha visto retrasada por carreteras en mal estado, puentes caídos, deslizamientos de tierra y miles de réplicas sísmicas.
Desde el lunes se han registrado más de 3.000 réplicas, lo que mantiene en alerta a residentes y rescatistas.
El Gobierno está utilizando helicópteros y embarcaciones para llegar a zonas aisladas de Sarangani y Davao Occidental. Estas operaciones buscan acelerar el traslado de alimentos, agua, equipos médicos y personal de emergencia.
Restricciones en el aeropuerto
El aeropuerto que sirve a General Santos continuará limitado a vuelos de emergencia hasta el lunes a las 18:00 hora local, informó la Autoridad de Aviación Civil.
Las rutas comerciales fueron canceladas desde el terremoto. Por ahora, la terminal se utilizará principalmente para movilizar equipos de rescate y asistencia hacia las zonas más afectadas.
El presidente Ferdinand Marcos Jr. visitó varias áreas golpeadas por el desastre y anunció ayudas de 50.000 pesos filipinos, unos 815 dólares, para cada familia que haya perdido a un ser querido.
Una zona de alto riesgo sísmico
La tragedia vuelve a poner el foco sobre la vulnerabilidad de Filipinas ante terremotos y erupciones volcánicas.
El país se encuentra en el llamado Anillo de Fuego del Pacífico, una de las regiones con mayor actividad sísmica del planeta. En esa zona, el movimiento de placas tectónicas provoca terremotos frecuentes y obliga a mantener sistemas de preparación permanente.
En Mindanao, la prioridad inmediata sigue siendo encontrar a los desaparecidos, atender a los heridos y asistir a miles de familias que perdieron sus casas.
La cifra de muertos podría cambiar mientras avanzan las labores de búsqueda. Entre los escombros y las comunidades aisladas, las autoridades trabajan contra el tiempo para llevar ayuda y evitar que la emergencia humanitaria se agrave.