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El secreto de la mansión – Capítulo 10 – Parte 1

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Novela semanal publicada en el periódico El Especialito.
Los capítulos más recientes se leen primero en la edición impresa.
Las partes anteriores están disponibles en nuestro sitio web.

En El secreto de la mansión capítulo 10 parte 1, Ravenscroft despierta y Lady Ashcroft revela el pacto de sangre que ha sostenido a la familia a lo largo de generaciones. La primera parte del capítulo 10 se publicó en El Especialito el 20 de febrero.

Por: Isis Sánchez / El Especialito

Salieron del túnel.

Pero Ravenscroft Hall… ya no era Ravenscroft.

La mansión, que antes dormía envuelta en niebla, ahora resplandecía bajo un cielo imposible: un amanecer detenido, sin sol, sin canto de pájaros.

El aire olía a hierro y a cera, y todas las ventanas estaban iluminadas con una luz que no provenía de lámparas.

Era como si la casa respirara, viva, expectante.

Eleanor miró a Harrow.

Sus ojos, claros y brillantes, reflejaban el mismo asombro y la misma sombra.

¿Qué es esto?, susurró.

Ravenscroft ha despertado, respondió él. La puerta que abrimos no conducía solo a los túneles. Era el límite.

Dieron un paso hacia el vestíbulo.

El reloj, que llevaba años detenido, marcaba las doce una y otra vez, en un bucle eterno.

Los retratos que colgaban de las paredes parecían moverse; los ojos de los antepasados seguían cada paso con atención.

Y allí, en la escalera principal, Lady Ashcroft los esperaba.

Vestía un manto oscuro, y en su mano brillaba la llave que Eleanor había dejado atrás.

Su expresión era serena… pero su sombra se alargaba hasta cubrir el suelo entero.

Al fin, dijo, con una voz que parecía venir de muchos siglos. El heredero y la testigo. La sangre y la memoria.

“La memoria no muere; solo cambia de forma”.

Harrow avanzó.

¿Qué ha hecho, madre? ¿Qué es Ravenscroft en realidad?

Ella sonrió con una calma que helaba la sangre.

Ravenscroft no es una casa, Edward.

Es un pacto.

¿Un pacto?

Hace más de cien años, tu bisabuelo, Lord Alaric Ashcroft, juró preservar la fortuna y el poder de la familia.

Pero el precio fue alto: cada generación debía ofrecer un Whitford… la rama ilegítima, la sangre que se quiso borrar.

Eleanor retrocedió, horrorizada.

El Especialito

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