Los New York Knicks están de vuelta en las Finales de la NBA por primera vez desde 1999. El equipo neoyorquino completó este lunes una barrida de 4-0 sobre los Cleveland Cavaliers con una contundente victoria por 130-93.
El triunfo le dio a los Knicks el título de campeones de la Conferencia Este y los dejó a cuatro victorias de su primer anillo desde 1973.
Nueva York espera ahora rival para la serie por el campeonato. Su oponente saldrá del duelo entre Oklahoma City Thunder y San Antonio Spurs, una final del Oeste que está igualada 2-2.
Una postemporada casi perfecta
Los Knicks llegan a las Finales con una racha imponente. Suman 12 victorias y solo dos derrotas en estos playoffs.
Sus únicos tropiezos llegaron en la primera ronda ante los Atlanta Hawks, serie que ganaron 4-2. Desde entonces, no han vuelto a perder.
Primero barrieron a los Philadelphia 76ers. Después hicieron lo mismo con los Cavaliers, un rival que nunca logró recuperarse del golpe sufrido en el primer partido, cuando desperdició una ventaja de 22 puntos en el último cuarto.
Cleveland no encontró respuesta
El cuarto partido tuvo poca historia. Los Cavaliers solo resistieron durante medio cuarto antes de que los Knicks impusieran su ritmo.
Un parcial de 20-0 entre el final del primer periodo y el inicio del segundo puso a Nueva York con ventaja de 50-26. Desde ese momento, Cleveland jugó cuesta arriba.
Cuando los Cavaliers intentaron acercarse tras el descanso, los Knicks respondieron con otro parcial de 12-0. En el último cuarto, ya con el partido decidido, Nueva York volvió a castigar con una nueva racha de 12-0 y llegó a tomar una ventaja máxima de 45 puntos.
Fue una paliza completa.
Towns y Brunson lideran a Nueva York
Karl Anthony Towns firmó otro doble doble con 19 puntos y 14 rebotes. OG Anunoby aportó 17 puntos, Landry Shamet sumó 16 y tanto Jalen Brunson como Mikal Bridges terminaron con 15 cada uno.
La profundidad de los Knicks volvió a ser clave. No dependieron de un solo jugador y encontraron respuestas en varias zonas de la cancha.
En Cleveland, Donovan Mitchell fue el más destacado con 31 puntos. Evan Mobley añadió 15 y James Harden terminó con 12, pero no fue suficiente para frenar el vendaval neoyorquino.
Harden había llegado a Cleveland en invierno con la misión de competir por el anillo esta misma temporada. La apuesta terminó antes de lo esperado.
Nueva York vuelve a soñar
La eliminación es un golpe duro para los Cavaliers, que regresaban a unas finales del Este por primera vez desde la salida de LeBron James en 2018.
Para los Knicks, en cambio, la noche fue histórica. El equipo cerró la serie en territorio rival, pero con una fuerte presencia de fanáticos neoyorquinos en las gradas. Entre ellos estuvieron Spike Lee y Timothée Chalamet, dos rostros visibles del entusiasmo que rodea al equipo.
Ahora el desafío será mayor. Aunque los Knicks fueron terceros en la temporada regular, hasta ahora enfrentaron a rivales con peor balance y con ventaja de cancha a favor.
En las Finales tendrán delante a un rival con mejor registro, sea Thunder o Spurs.
Aun así, Nueva York llega con confianza, ritmo y una defensa que ha marcado diferencias. Después de 25 años, los Knicks vuelven al escenario más grande de la NBA. Y esta vez no quieren conformarse con llegar.