El Bronx Documentary Center presenta una nueva edición del Latin American Foto Festival, una muestra que convierte al sur de El Bronx en un recorrido visual por algunas de las historias más urgentes de Latinoamérica. La exposición, abierta hasta el 26 de julio, reúne trabajos de fotógrafos de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Guatemala, Perú, Puerto Rico, República Dominicana, México y Venezuela.
En su novena edición, el festival mantiene su espíritu no competitivo. La intención no es premiar una imagen, sino abrir espacio a relatos visuales sobre negligencia ambiental, violencia, migración, memoria, transformación política y lucha comunitaria. Las fotografías se exhiben dentro de las galerías del Bronx Documentary Center, en su jardín comunitario y también en la verja del edificio ubicado en Melrose. El centro confirma que esta edición reúne proyectos de largo aliento y fotografías en gran formato distribuidas en el vecindario.
Historias que miran de frente
“Estos son fotógrafos que nos cuentan cómo ven el mundo a través de su lente”, dijo a EFE Ricardo Partida, director de educación del Bronx Documentary Center.
Esa mirada aparece con fuerza en el trabajo del peruano Marcos Garro. Su proyecto “Cerros de Pasco” documenta una región minera marcada por siglos de extracción, degradación ambiental y consecuencias sociales. El texto que acompaña la obra describe una comunidad hundida en contaminación y abandono, con casos vinculados a la presencia de plomo en la sangre.
También destaca el trabajo del colombiano Santiago Mesa. Sus imágenes abordan el impacto de la violencia armada en comunidades indígenas, especialmente en la región del Chocó. Allí, décadas de conflicto, desplazamiento, pobreza y falta de apoyo institucional han dejado heridas profundas. Según la descripción de la muestra, la crisis ha golpeado con especial fuerza a los jóvenes.
Venezuela, migración y resistencia
La cobertura de Venezuela está representada por Matías Delacroix, quien documenta el acontecer político del país desde 2019. Su trabajo incluye imágenes recientes relacionadas con la captura del entonces presidente Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos, así como las consecuencias migratorias de ese episodio.
Delacroix también ha seguido a venezolanos en la ruta por el Darién y a otros que han tenido que regresar al país por las restricciones impuestas por Estados Unidos. Durante la apertura, dijo a EFE que su trabajo busca reflejar la resiliencia de un pueblo que enfrenta problemas sociales y aun así sigue presente “con una sonrisa”.
El festival también incluye “Limones, balas y grafitis”, del mexicano Emilio Espejel, sobre las huellas de la violencia del narcotráfico en Tierra Caliente, Michoacán. Además, Alicia Vera, fotógrafa mexicoestadounidense, presenta un trabajo íntimo sobre el Alzheimer de su madre.
Una latinidad que también nace en la diáspora
Por primera vez, la muestra incorpora el trabajo de un fotógrafo de la diáspora. Se trata de Chris Pérez, quien presenta imágenes tomadas en República Dominicana, país donde nació su padre.
Partida explicó a EFE que el festival también quiere mirar qué ocurre con quienes nacen o crecen en Estados Unidos dentro de un entorno latino. Esa decisión amplía la conversación. La latinidad no se limita al territorio de origen. También se construye en la memoria familiar, el idioma, los viajes y los vínculos con comunidades que cruzan fronteras.
La exposición rinde además homenaje póstumo al puertorriqueño Ed Alvarez, surgido de los talleres de fotografía del centro. Alvarez documentó la vida cotidiana en el sur de El Bronx, un barrio que no solo recibe la muestra, sino que también forma parte de su historia.
Memoria trans y archivo visual
Uno de los espacios destacados está dedicado al Archivo de Memoria Trans de Argentina. El proyecto conserva más de 15.000 imágenes, documentos y testimonios sobre la comunidad trans a lo largo de gran parte del siglo XX.
Esa sala refuerza una de las ideas centrales del festival: la fotografía no solo registra lo que ocurre. También protege aquello que muchas veces fue borrado, ignorado o contado por otros.
En El Bronx, estas imágenes encuentran un público natural. Es una zona atravesada por historias de migración, identidad, resistencia y comunidad. Por eso, el Latin American Foto Festival no funciona solo como una exposición artística. También es una conversación abierta entre Latinoamérica, el Caribe y la diáspora latina en Nueva York.