Julieta Venegas vuelve al origen
Julieta Venegas convirtió el Auditorio Nacional de Ciudad de México en una celebración de memoria, frontera y acordeón. La cantautora mexicoestadounidense presentó este miércoles su Norteña Tour, una gira inspirada en su más reciente disco, Norteña, y en las raíces que marcaron su infancia en Tijuana.
La noche tuvo un aire íntimo pese al tamaño del recinto. Venegas llegó acompañada por los sonidos que han definido esta etapa: el acordeón, el verso fronterizo y una sensibilidad norteña que no busca disfrazarse de tradición, sino dialogar con ella desde el presente.
Han pasado dos décadas desde la primera vez que la artista pisó ese escenario. Entonces, según recordó, enfrentaba la multitud con timidez. Ahora, a los 55 años, regresó como una de las voces más sólidas de la música latina.
“No saben la felicidad que tenemos de volver al Auditorio y que lo hayan llenado”, dijo al público, vestida con un atuendo rosado de dos piezas, sombrero y botas vaqueras.
Norteña toma el escenario
El concierto abrió con “Tiempos dorados”, primer sencillo de Norteña. La canción marcó el tono de una presentación pensada como recorrido emocional, no solo como promoción de un nuevo álbum.
El disco está conectado también con su primer libro, Norteña: Memorias del comienzo, donde Venegas revisita su trayectoria desde Aquí, su debut de 1997. En ambos proyectos aparece una misma intención: mirar atrás sin nostalgia fácil y reconocer cómo la frontera moldeó su forma de escribir, cantar y estar en el mundo.
Durante el concierto, la artista se definió como una “mujer terca”, formada por Tijuana, por la Ciudad de México y por ese territorio simbólico entre México y Estados Unidos que atraviesa buena parte de su obra.
Invitados y versiones especiales
Uno de los momentos más emotivos llegó con El David Aguilar. Venegas aseguró que sin él no existiría Norteña, y lo invitó a cantar “Caprichos del azar”, una pieza que la conecta con recuerdos familiares: ella en el piano y su madre, Julia, cantando cerca.
Para “Amigas”, tema que originalmente interpreta con Ruzzi, compartió escenario con Mariana de Miguel, conocida como Girl Ultra. La colaboración le dio al momento un tono fresco y generacional, sin romper la atmósfera del concierto.
Natalia Lafourcade no estuvo presente para cantar “Tengo que contarte”, pero Gaby Romero, originaria de Baja California Sur, tomó su lugar con una versión marcada por el requinto. La interpretación mantuvo el espíritu íntimo de una canción construida como conversación entre mujeres.
Clásicos que siguen respirando
El repertorio fue amplio y atravesó distintas etapas de la carrera de Venegas. Entre los momentos más celebrados estuvieron “Oleada” y “Algo está cambiando”, canciones de Sí, el disco de 2003 que consolidó su proyección internacional.
La ausencia más comentada fue “La niña futbolista”, tema que recientemente generó debate tras ser presentado en la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum como parte del programa Mundial Social 2026.
Aun así, el concierto encontró equilibrio entre canciones nuevas, clásicos y momentos de complicidad. Venegas no necesitó forzar grandes gestos. Su fuerza estuvo en la claridad de una artista que sabe de dónde viene y cómo convertir esa historia en música.
Una gira que cruzará la frontera
El Norteña Tour continuará en Guadalajara el 20 y 21 de junio. Después, entre julio y octubre, cruzará hacia Estados Unidos con presentaciones en ciudades como Chicago, Nueva York, Washington, Sacramento, Los Ángeles, San Francisco, San Diego y Las Vegas.
Ese recorrido tiene sentido dentro del concepto del álbum. Norteña no habla solo de una región, sino de una identidad móvil, hecha de desplazamientos, recuerdos familiares, acentos mezclados y canciones que cruzan de un lado a otro.
Julieta Venegas llegó al Auditorio Nacional con acordeón y botas, pero también con una certeza artística más profunda. Su norte no está en una moda ni en una etiqueta. Está en la frontera que la formó y en la música que sigue construyendo desde ahí.