El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó este martes que Latinoamérica está “llena” de países aliados de Washington, una situación que calificó como un “logro importante” de la política exterior del Gobierno de Donald Trump.
Durante una audiencia ante el Senado estadounidense, Rubio sostuvo que la región muestra una orientación favorable hacia Estados Unidos y cuenta con varios gobiernos afines. Sin embargo, también marcó excepciones: Nicaragua, Cuba, Venezuela, Brasil y Colombia.
“En términos generales, se trata ahora de una región llena de aliados de Estados Unidos, de líderes afines a Estados Unidos y de una orientación favorable hacia Estados Unidos”, declaró el jefe de la diplomacia estadounidense.
Rubio apunta a gobiernos críticos
Marco Rubio Latinoamérica fue uno de los temas centrales de su intervención ante el Senado, donde el funcionario defendió el avance de Washington en la región tras lo que describió como años de abandono.
El secretario de Estado señaló que Nicaragua, Cuba y Venezuela siguen representando desafíos para Estados Unidos. También mencionó a Brasil, que se encuentra en medio de un ciclo electoral, y al Gobierno de Colombia, cuyo presidente, Gustavo Petro, calificó como “problemático”.
Sus declaraciones llegan en un momento de fuerte reacomodo político regional. Desde el regreso de Trump al poder en enero de 2025, varios países latinoamericanos han girado hacia gobiernos de derecha o han reforzado su cercanía con Washington.
Seguridad y narcotráfico en el centro
Rubio destacó la formación de una “coalición de países amigos” para trabajar en temas de seguridad, especialmente en la lucha contra el narcotráfico.
En ese punto mencionó el Escudo de las Américas, una alianza impulsada por Trump para combatir el crimen transnacional y el tráfico de drogas. A esta iniciativa se sumaron gobiernos de derecha como los de Argentina, Chile, Ecuador y El Salvador.
Para Rubio, ese frente común representa una señal de que Estados Unidos recuperó terreno político en una región donde, según él, China había aprovechado dos décadas de menor atención estadounidense para expandir su influencia.
China como preocupación estratégica
El secretario de Estado insistió en que el avance de Pekín en Latinoamérica es uno de los factores que Washington busca contrarrestar.
Durante años, China ha aumentado su presencia comercial, financiera e infraestructural en la región. Para el Gobierno de Trump, esa expansión no es solo económica, sino también estratégica.
Rubio presentó el acercamiento con gobiernos latinoamericanos como una forma de reforzar la seguridad regional y reducir la influencia china en el continente.
Colombia y Brasil bajo observación
Las referencias a Colombia y Brasil tuvieron especial peso político.
En Colombia, el ultraderechista Abelardo de la Espriella fue el candidato más votado en la primera vuelta presidencial del pasado domingo y busca suceder a Gustavo Petro, con quien Trump mantiene una relación tensa.
En Brasil, las elecciones de octubre podrían enfrentar al actual presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, con el senador conservador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro y aliado de Trump.
Ambos procesos pueden modificar el equilibrio regional y reforzar, o complicar, la estrategia estadounidense en América Latina.
Una región clave para Washington
Las palabras de Rubio muestran que Latinoamérica vuelve a ocupar un lugar prioritario en la política exterior estadounidense.
El enfoque de la Administración Trump combina seguridad, lucha contra el narcotráfico, presión sobre gobiernos de izquierda y competencia con China.
Marco Rubio Latinoamérica también refleja una visión ideológica clara: Washington busca fortalecer vínculos con gobiernos que considera afines y aislar a aquellos que ve como obstáculos para sus intereses.
El diagnóstico de Rubio puede ser celebrado por aliados de Trump, pero también aumentará tensiones con los países señalados como excepciones. En una región marcada por cambios electorales, crisis migratorias y disputas geopolíticas, el mensaje es directo: Estados Unidos quiere recuperar control político en su propio hemisferio.