El alcalde de Newark, Ras Baraka, anunció que pedirá ante los tribunales el cierre del centro de detención migratoria Delaney Hall, una instalación operada por la empresa privada Geo Group que en los últimos días se ha convertido en foco de protestas por denuncias de condiciones inhumanas.
Baraka explicó este martes en una rueda de prensa que su administración buscará “ampliar y reforzar” una causa ya abierta contra Geo Group. El objetivo, dijo, es lograr que el centro deje de operar.
El alcalde sostuvo que la empresa habría incumplido leyes municipales y estatales desde la apertura de Delaney Hall. También afirmó que el caso debe avanzar por razones de salud y seguridad de las personas detenidas.
Denuncias graves dentro del centro
Delaney Hall, utilizado por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, ICE, alberga a unos 300 inmigrantes. Parte de ellos inició recientemente una huelga de hambre para denunciar las condiciones dentro del lugar.
Según Baraka, las quejas recibidas incluyen comida escasa y en mal estado, incluso con gusanos. También mencionó el caso de una mujer que, según las denuncias, sufrió un aborto espontáneo sin recibir la atención médica necesaria.
Para el alcalde, el asunto ya no se limita a una disputa administrativa o contractual. “Se trata de una controversia que afecta a vidas humanas”, afirmó.
Baraka insistió en que las personas detenidas deben recibir un trato humano, independientemente de su situación migratoria.
La demanda se enfocará en Geo Group
El caso abierto se dirige contra Geo Group, la empresa privada que gestiona Delaney Hall.
Baraka explicó que, por ahora, no incluirán directamente al Gobierno de Donald Trump en la demanda porque el objetivo inmediato es cerrar la instalación. Según el alcalde, quienes tienen mayor capacidad para hacerlo son los operadores privados del centro.
También subrayó que Delaney Hall no está ubicado en terrenos del Gobierno federal, sino en una instalación privada. Por esa razón, afirmó que debe cumplir con las leyes estatales y municipales de Nueva Jersey.
Ese punto será clave en la estrategia legal de Newark. La ciudad buscará demostrar que el centro no tiene base suficiente para seguir abierto bajo las condiciones actuales.
Protestas y toque de queda
El anuncio llega después de varios días de protestas frente al centro de detención. Las manifestaciones han reunido a opositores a la política migratoria de Trump, defensores de los agentes de ICE y fuerzas de seguridad.
La tensión llevó a Baraka a decretar un toque de queda nocturno durante el fin de semana para intentar contener los enfrentamientos en las inmediaciones de Delaney Hall.
El alcalde adelantó que prevé levantar esa medida entre este martes y miércoles, siempre que las condiciones lo permitan.
Un caso con fuerte impacto comunitario
La situación de Delaney Hall ha aumentado la presión política en Newark y en Nueva Jersey, especialmente entre comunidades inmigrantes y organizaciones defensoras de derechos humanos.
Para muchas familias, el centro representa una extensión directa de la política migratoria federal. Para las autoridades locales, el caso también plantea una pregunta sobre el papel de empresas privadas en la detención de inmigrantes.
Baraka quiere llevar esa discusión a los tribunales con un argumento directo: si la instalación no cumple con normas locales y pone en riesgo la salud y seguridad de los detenidos, debe cerrarse.
El desenlace legal todavía está por verse. Pero la posición de Newark ya quedó clara: la ciudad no quiere que Delaney Hall siga operando como hasta ahora.