La justicia estadounidense entra esta semana en una de las últimas etapas del caso por la muerte de Matthew Perry, el actor de Friends que falleció en 2023 por los efectos agudos de la ketamina.
Un tribunal federal de Los Ángeles tiene previsto sentenciar este miércoles a Erik Fleming, señalado como intermediario en la entrega de la droga que llegó a la casa del actor en Pacific Palisades. Fleming se declaró culpable de distribuir ketamina en un caso que terminó con la muerte de Perry.
El proceso ha dejado al descubierto una red de suministro que involucró a dos médicos, una proveedora conocida como la “Reina de la Ketamina”, un intermediario y el asistente personal del actor. Cinco personas se declararon culpables por distintos cargos relacionados con la obtención y distribución de la sustancia.
Qué se espera de la sentencia de Erik Fleming
Fleming admitió haber ayudado a vender ketamina a Perry. Según AP, fiscales federales piden una condena de dos años y medio de prisión. Su defensa, en cambio, solicita una pena más leve: tres meses en prisión y nueve meses en un centro de tratamiento.
Los documentos del caso señalan que Fleming cooperó temprano con los investigadores. También identificó a Jasveen Sangha, quien luego fue condenada a 15 años de prisión por vender ketamina vinculada a la muerte del actor y a otra sobredosis fatal.
Fleming era consejero de adicciones con licencia. Ese dato ha pesado en el caso, porque las autoridades sostienen que conocía los riesgos de vender ketamina fuera de un contexto médico seguro.
El papel del asistente de Matthew Perry
Después de la sentencia de Fleming, quedará pendiente la resolución contra Kenneth Iwamasa, el exasistente personal de Perry. Su sentencia está prevista para el 27 de mayo.
Iwamasa se declaró culpable de conspirar para distribuir ketamina con resultado de muerte. Según AP, admitió haber administrado inyecciones frecuentes al actor y haber facilitado compras de la sustancia.
La acusación sostiene que Iwamasa no tenía capacitación médica para inyectar la droga. También afirma que el día de la muerte de Perry le administró varias dosis.
Una red con médicos y proveedores
El caso también involucró a dos médicos. Salvador Plasencia fue condenado a 30 meses de prisión federal tras declararse culpable de distribuir ketamina. Según AP, vendió viales a Perry y llegó a administrarle algunas dosis, incluso después de reacciones adversas.
Mark Chavez, médico de San Diego, fue condenado a ocho meses de arresto domiciliario y tres años de libertad supervisada. También recibió la orden de realizar 300 horas de servicio comunitario. Según la DEA, Chavez operaba una clínica de ketamina y vendió la sustancia a Plasencia, quien luego la distribuyó a Perry.
La condena más larga hasta ahora fue para Sangha. La Fiscalía federal informó que fue sentenciada a 180 meses de prisión por actividades de distribución de drogas, incluida la venta de ketamina relacionada con la muerte de Perry.
Una investigación que se acerca al cierre
Perry murió el 28 de octubre de 2023, a los 54 años. El actor había hablado públicamente de su lucha contra las adicciones en sus memorias Friends, Lovers, and the Big Terrible Thing.
La ketamina puede usarse legalmente en tratamientos médicos específicos, incluida la depresión resistente, pero su administración requiere supervisión profesional. En el caso de Perry, los fiscales describieron un sistema de acceso irregular, suministro privado y dosis administradas fuera de controles médicos adecuados.
Con las sentencias de Fleming e Iwamasa, la causa quedará prácticamente cerrada. Sin embargo, el caso deja una discusión más amplia sobre celebridades, adicciones, médicos dispuestos a cruzar límites y personas que se aprovecharon de una vulnerabilidad conocida.
La muerte de Matthew Perry ya era una pérdida dolorosa para millones de seguidores. El proceso judicial agregó otra capa: la imagen de una red que no solo falló en protegerlo, sino que facilitó el acceso a la sustancia que terminó matándolo.