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¿Por qué sentimos que el tiempo pasa cada vez más rápido?

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© Les Cunliffe | Dreamstime.com

Cada vez más personas coinciden en una sensación inquietante: los años parecen pasar más rápido que antes. Aunque los relojes siguen marcando el mismo ritmo, la percepción del tiempo ha cambiado de forma notable, especialmente desde principios del siglo XXI. La ciencia ofrece varias explicaciones que no tienen que ver con que la vida se haya acelerado, sino con cómo el cerebro la registra.

A partir de los años 2000, investigadores comenzaron a estudiar por qué muchas personas sentían que el tiempo se acortaba. Estudios en neurociencia sugieren que la sobrecarga constante de información afecta la forma en que el cerebro almacena recuerdos. Cuando estamos expuestos a estímulos continuos, como noticias, mensajes y pantallas, el cerebro deja de consolidar recuerdos completos. Al mirar hacia atrás, menos recuerdos claros hacen que un período largo parezca breve.

El impacto del estrés prolongado se volvió aún más evidente durante los años 2020 y 2021. Psicólogos observaron que la ansiedad sostenida activa mecanismos de supervivencia en el cerebro. En estas condiciones, regiones encargadas de planificar y organizar el tiempo reducen su actividad. El resultado es una sensación de días mezclados, semanas indistinguibles y meses que parecen desaparecer. La percepción del tiempo se vuelve borrosa cuando el cerebro prioriza la alerta constante.

La tecnología también juega un papel clave. Cada notificación genera una pequeña respuesta química relacionada con la recompensa. Cuando esto ocurre decenas o cientos de veces al día, la atención se fragmenta en momentos muy cortos. El cerebro salta de estímulo en estímulo sin construir una narrativa continua del tiempo. Sin una línea clara de eventos, las semanas parecen comprimirse.

Otro factor importante es la falta de novedad. Viajar menos, cambiar menos de rutina y reducir las interacciones sociales limita la cantidad de experiencias nuevas que el cerebro registra. El hipocampo, encargado de organizar recuerdos y referencias temporales, trabaja menos cuando todo se parece. Sin hitos claros, la percepción del tiempo pierde estructura.

Además, el estrés crónico altera cómo imaginamos el futuro. La activación constante de regiones asociadas al miedo comprime la sensación temporal y hace que muchas personas se sientan más viejas de lo que son. No es solo una cuestión emocional, es una distorsión perceptiva real.

La sensación de que el tiempo vuela no significa que estemos perdiendo la vida, sino que la estamos viviendo de una forma distinta. Entender cómo funciona la percepción del tiempo permite tomar conciencia de algo esencial: no es el reloj el que cambia, es la manera en que nuestra mente experimenta cada momento.

El Especialito

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