Una iglesia del siglo XVI en el corazón de Roma fue el escenario del último adiós al diseñador italiano Valentino, en un funeral que reunió a figuras del cine, la moda y la cultura internacional, y que convirtió la capital italiana en el epicentro de un homenaje cargado de emoción y simbolismo.
La Basílica de Santa María de los Ángeles y los Mártires, concebida en 1562 por Miguel Ángel, acogió las exequias del creador considerado uno de los grandes referentes de la alta costura. Por unos instantes, la entrada del templo se transformó en una pasarela solemne por la que desfilaron personalidades visiblemente afectadas por la pérdida del maestro italiano.
Entre los asistentes destacaron la actriz estadounidense Anne Hathaway, el diseñador Tom Ford, Donatella Versace, la editora de moda Anna Wintour y las españolas Naty Abascal y Rosario Nadal, todas ellas vinculadas de distintas maneras al universo creativo de Valentino.
Vestidas mayoritariamente de negro, algunas invitadas, como Hathaway, ingresaron al templo entre lágrimas, reflejando el clima de recogimiento que marcó la ceremonia en la iglesia romana tradicionalmente destinada a funerales de grandes personalidades.
Un último adiós entre aplausos
Al funeral asistieron también cientos de ciudadanos, algunos de los cuales lograron acceder al interior del templo, mientras otros permanecieron en la plaza exterior coreando mensajes de despedida como “Grandioso Valentino” o “Todo el mundo llora a Valentino”.
El féretro llegó alrededor de las 11.00 horas, encabezando la comitiva Giancarlo Giammetti, socio y expareja del diseñador, acompañado por familiares y allegados. El ataúd fue colocado frente al altar junto a un retrato en blanco y negro de Valentino sonriente.
La ceremonia estuvo marcada por la música sacra. La entrada del féretro se realizó al son del Lacrimosa de Mozart, mientras que el acto concluyó con una bendición final acompañada por el In Paradisum de Fauré.
A la salida, los asistentes despidieron al diseñador con aplausos antes de que el coche fúnebre partiera hacia el cementerio Flaminio de Roma, donde Valentino será enterrado en la capilla familiar encargada por él mismo y Giammetti.
“El padre de la moda italiana”
Además de las figuras ya mencionadas, acudieron al funeral personalidades como la actriz Liz Hurley, la diseñadora Maria Grazia Chiuri y el creador Brunello Cucinelli, muchos de los cuales lucieron discretos detalles en rojo en homenaje al icónico “rojo Valentino”, sello inconfundible de su obra.
“Valentino es el padre de la moda italiana, junto a Giorgio Armani y Versace. Son quienes llevaron nuestro estilo al mundo”, afirmó Cucinelli, quien añadió que el diseñador “ocupará un lugar muy especial”.
Entre las numerosas coronas florales destacó la enviada por la actriz Sophia Loren, con una sencilla inscripción: “Siempre en mi corazón”.
Durante los días previos al funeral, miles de admiradores rindieron homenaje al creador en una capilla ardiente instalada en el centro de Roma, donde se expuso el féretro y se recibieron flores y mensajes de despedida.
Entre lágrimas, aplausos y abrazos, Valentino se despide de la ciudad que lo acogió durante décadas, dejando una huella profunda en la moda y en la cultura internacional.










