Por Ana Disla
“The Wrecking Crew”, dirigida por Ángel Manuel Soto, es una comedia de acción que usa explosiones, peleas y persecuciones como excusa para contar algo mucho más íntimo. Una historia sobre hermanos rotos por decisiones difíciles y silencios prolongados. La película se estrena mundialmente en Prime Video el 28 de enero de 2026.
Jason Momoa interpreta a Jonny y Dave Bautista a James, dos medio hermanos que crecieron marcados por la ausencia y que vuelven a encontrarse tras la muerte de su padre. Ambientada en Hawái, la película combina acción, humor y drama familiar con un ritmo ágil y una clara intención comercial, sin dejar de arriesgarse emocionalmente en momentos clave.
Uno de los mayores aciertos del filme es la relación entre Momoa y Bautista. Su química se siente genuina, no sólo en las escenas físicas, sino en los silencios y confrontaciones verbales. Hay un momento en particular, después de una pelea intensa, en el que ambos personajes dejan de golpearse para hablar del dolor acumulado durante años. Es una escena inesperadamente honesta que logra conmover y humanizar a dos figuras que, en otro tipo de película, serían solo cuerpos lanzándose golpes.
La historia, aunque en algunos puntos resulta predecible dentro del género, se sostiene por su carga emocional. Es fácil anticipar el regreso de Jonny a Hawái o los ataques que se desencadenan tras la aparición de un paquete enviado por su padre. Sin embargo, estas decisiones narrativas no debilitan la película, sino que funcionan como el camino necesario para llegar a los conflictos verdaderamente importantes: el abandono, la culpa y la necesidad de protección entre hermanos.
Hawái no es solo un escenario atractivo, sino un elemento narrativo. Sus paisajes ofrecen una calma visual que contrasta con la violencia de la trama, convirtiéndo casi en un personaje más. La dirección aprovecha este contraste para equilibrar acción y comedia sin que el tono se rompa.
Aunque The Wrecking Crew tiene una producción comercial, también se permite salir de lo común al colocar a la familia como su verdadero motor. No es una película para niños ni para quienes evitan la acción intensa, pero sí para quienes buscan una historia donde, detrás de los golpes y las balas, hay emociones reales.
Al final, la película deja una idea clara: la sangre llama, incluso después de los años, del daño y de las decisiones que separan. No siempre se puede volver atrás, pero a veces todavía se puede entender por qué se rompió todo y crear todavía una mejor relación.










