El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a endurecer este domingo el tono frente a Irán al calificar como “totalmente inaceptable” la respuesta de Teherán a la propuesta de paz presentada por Washington. La reacción vuelve a alejar la posibilidad de un acuerdo rápido para poner fin a la guerra en el golfo Pérsico.
“Acabo de leer la respuesta de los llamados ‘representantes’ de Irán. No me gusta, ¡TOTALMENTE INACEPTABLE!”, escribió Trump en Truth Social, su red social. La declaración llegó después de que Irán enviara su respuesta a través de mediadores de Pakistán, país que ha intentado mantener abierto un canal diplomático entre las partes.
Los detalles completos de la respuesta iraní no fueron divulgados oficialmente. Sin embargo, reportes de prensa señalan que Teherán habría incluido exigencias como el levantamiento de sanciones, la liberación de activos congelados, garantías de seguridad y condiciones sobre el control del Estrecho de Ormuz. La propuesta estadounidense, en cambio, buscaba reabrir esa vía marítima clave y limitar el programa nuclear iraní.
Trump Irán propuesta de paz: una negociación bajo presión
La tensión alrededor de Trump Irán propuesta de paz se produce en un momento especialmente frágil. Washington esperaba recibir la respuesta iraní durante el fin de semana para decidir si mantenía la tregua iniciada el 8 de abril o si retomaba operaciones militares.
Trump ya había mostrado señales de irritación antes de leer formalmente la respuesta. En otro mensaje en Truth Social, afirmó que Irán lleva casi medio siglo “golpeteando” a Estados Unidos y advirtió que Teherán “no se reirá más” de su país.
En una entrevista difundida este domingo por el programa “Full Measure”, aunque grabada durante la semana, el mandatario insistió en que Irán ha sido “derrotado”, pero aclaró que eso no significa que el país esté “acabado”. También amenazó con atacar más “objetivos” si no hay avances.
El papel de Pakistán como mediador
Pakistán confirmó haber recibido la respuesta iraní a la última propuesta de Estados Unidos. El primer ministro Shehbaz Sharif dijo en Islamabad que el mariscal de campo Asim Munir le comunicó la llegada del documento, aunque evitó revelar su contenido.
El papel de Pakistán es delicado. Islamabad busca actuar como canal de comunicación en una crisis que no solo involucra a Washington y Teherán, sino también a otros países del golfo, a Israel y a las rutas energéticas globales.
La situación se agravó después de que Irán atacara con un dron un buque comercial en aguas de Catar, según reportes citados en la cobertura internacional. Ese tipo de incidentes aumenta la preocupación por la seguridad marítima en la región y por el impacto económico de un conflicto prolongado.
El Estrecho de Ormuz, en el centro de la crisis
Uno de los puntos más sensibles sigue siendo el Estrecho de Ormuz. Esta ruta es vital para el transporte mundial de petróleo y gas. Por eso, cualquier bloqueo o restricción puede presionar los precios de la energía y afectar a consumidores lejos del Medio Oriente.
La propuesta de Estados Unidos buscaba, entre otros objetivos, reabrir el estrecho y reducir el riesgo de una escalada mayor. Irán, por su parte, ha intentado usar la crisis marítima como carta de negociación.
El tema nuclear también sigue en el centro del desacuerdo. Washington exige límites estrictos al enriquecimiento de uranio y garantías sobre el programa nuclear iraní. Teherán ha rechazado condiciones que considera equivalentes a una rendición.
Una tregua cada vez más frágil
La reacción de Trump no significa automáticamente que la tregua haya terminado. Pero sí reduce el margen político para una salida diplomática inmediata. Si las partes no logran acercar posiciones, el riesgo de nuevas hostilidades aumentará en los próximos días.
El conflicto también llega en un contexto de presión económica. Los mercados energéticos siguen atentos a cualquier señal de escalada, especialmente por el posible impacto en los precios del petróleo.
Por ahora, la respuesta de Irán no satisfizo a Washington y Trump volvió a colocar la amenaza militar sobre la mesa. La diplomacia sigue abierta, pero bajo una presión evidente.
La clave será si Pakistán y otros mediadores logran mantener el canal de negociación antes de que la tregua se rompa. En una región donde un solo ataque puede alterar el equilibrio, cada palabra pública pesa. Y la de Trump este domingo fue clara: la propuesta iraní, tal como fue presentada, no le alcanza.