SpaceX completó este viernes el duodécimo vuelo de prueba de Starship, en una misión clave para el desarrollo del cohete con el que la compañía de Elon Musk busca avanzar hacia futuras misiones a la Luna y Marte.
El lanzamiento se realizó desde Starbase, en el sur de Texas, después de que la empresa suspendiera un intento de despegue el día anterior por problemas técnicos.
La prueba marcó el debut de la nueva versión Starship V3, tanto en la etapa superior como en el propulsor Super Heavy. SpaceX la considera la configuración más avanzada de su cohete más grande y potente hasta ahora.
Starship alcanzó el espacio
Durante la misión, la nave Starship logró alcanzar el espacio y desplegó 20 satélites de prueba de Starlink, además de dos satélites actualizados con nueva tecnología.
Después, la nave regresó a la Tierra y amerizó en el océano Índico. Sin embargo, la prueba no estuvo libre de problemas. Durante el vuelo, Starship perdió uno de sus seis motores.
Además, la nave no consiguió reencender uno de sus motores Raptor en el vacío del espacio, uno de los objetivos que SpaceX había planteado para esta misión.
El portavoz de la compañía, Dan Huot, confirmó el fallo durante la transmisión en vivo del lanzamiento.
El Super Heavy cayó en el Golfo de México
El propulsor Super Heavy completó el despegue y se separó de Starship minutos después del lanzamiento.
En esta ocasión, SpaceX no intentó recuperar el propulsor mediante la torre de lanzamiento. El Super Heavy terminó con un aterrizaje no controlado en el Golfo de México.
La decisión formaba parte de un enfoque más conservador para esta prueba, al tratarse del primer vuelo de una configuración rediseñada.
Una prueba importante para la NASA
El vuelo llega en un momento importante para la carrera espacial civil. La NASA sigue de cerca el desarrollo de Starship porque necesita una versión avanzada del vehículo para transportar astronautas a la superficie lunar dentro del programa Artemis.
La misión tripulada a la Luna fue aplazada de finales de 2026 a mediados de 2027, en parte por retrasos en el desarrollo de Starship.
SpaceX también compite con Blue Origin, la empresa aeroespacial de Jeff Bezos, que impulsa su sistema Blue Moon como alternativa para misiones lunares.
Un programa con avances y tropiezos
El historial reciente de Starship ha sido irregular. El vuelo de prueba anterior, realizado en marzo de 2025, terminó con la explosión del cohete unos diez minutos después del despegue.
Ese incidente provocó interrupciones en el espacio aéreo sobre Florida y el Caribe.
La prueba de este viernes no cumplió todos sus objetivos, pero sí permitió a SpaceX completar varias etapas clave. La nave alcanzó el espacio, desplegó satélites de prueba y logró amerizar.
Para la compañía, cada vuelo de Starship funciona como una prueba de aprendizaje. Los fallos técnicos siguen siendo parte del proceso, pero también marcan los puntos que deberán corregirse antes de que el cohete pueda asumir misiones más ambiciosas.
El resultado deja una lectura mixta: SpaceX avanzó con el debut de Starship V3, pero todavía debe resolver problemas críticos antes de que este sistema pueda convertirse en la pieza central de las misiones lunares y marcianas que promete.