El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, llegó este jueves al Vaticano para reunirse con el papa León XIV, en una visita marcada por la diplomacia, la tensión política y la atención puesta sobre Cuba. La cita ocurre después de varios roces públicos entre el pontífice y el presidente Donald Trump, aunque Rubio negó que su viaje tenga como objetivo calmar ese enfrentamiento.
Rubio, quien profesa la fe católica, ingresó al Palacio Apostólico a las 11:15 de la mañana, hora local. Fue recibido por el arzobispo bosnio Peter Rajic, nuevo prefecto de la Casa Pontificia de León XIV. Su llegada estuvo rodeada de un fuerte protocolo de seguridad, con una extensa caravana de vehículos que recorrió la Vía de la Conciliación y cruzó la Plaza de San Pedro hasta entrar al pequeño Estado pontificio por el Arco de las Campanas, acceso reservado para autoridades.
El encuentro con León XIV, el primer papa estadounidense, estaba previsto para las 11:30 de la mañana. Después de esa reunión, Rubio también tenía programado reunirse con el secretario de Estado vaticano, el cardenal Pietro Parolin, una figura clave en la diplomacia de la Santa Sede.
Aunque la agenda oficial incluye temas humanitarios, la reunión se produce en un momento delicado. En los últimos días, León XIV y Trump han intercambiado fuertes críticas por la guerra contra Irán iniciada por Estados Unidos e Israel. El papa calificó como “inaceptable” la amenaza del mandatario estadounidense de arrasar a “toda una civilización”. Trump respondió llamándolo “débil” y luego volvió a criticarlo, al acusarlo de pensar que “está bien que Irán tenga un arma nuclear”.
León XIV respondió esta semana defendiendo el papel de la Iglesia. “La misión de la Iglesia es predicar el Evangelio y la paz”, afirmó el pontífice, al recordar que la Iglesia se ha pronunciado durante años contra las armas nucleares.
En una rueda de prensa en la Casa Blanca, Rubio aseguró que su viaje a Italia no está relacionado con ese choque. Según explicó, uno de los asuntos centrales será la distribución de ayuda humanitaria en Cuba, un tema en el que el Vaticano ha tenido un papel histórico como mediador entre Washington y La Habana.
La visita también incluye una reunión este viernes con la primera ministra italiana, Giorgia Meloni. La líder italiana defendió recientemente al papa, lo que provocó nuevas críticas de Trump y sumó otro elemento de tensión a una gira diplomática que ya llega cargada de señales políticas.