La contratación de Roger Stone por parte del gobierno militar de Birmania encendió fuertes críticas internacionales.
El polémico lobista y aliado cercano de Donald Trump fue registrado oficialmente ante el Departamento de Justicia de Estados Unidos como representante del Ministerio de Información birmano, con un contrato valorado en 50.000 dólares mensuales.
Según los documentos oficiales, Stone trabajará para “reconstruir” las relaciones entre Birmania y Estados Unidos, enfocándose en comercio, recursos naturales y ayuda humanitaria.
Pero para grupos defensores de derechos humanos, el movimiento representa un intento de lavar la imagen internacional de la junta militar que tomó el poder tras el golpe de Estado de 2021.
Desde entonces, el régimen encabezado por Min Aung Hlaing ha sido sancionado por Estados Unidos y la Unión Europea debido a la represión violenta contra opositores y denuncias de crímenes de guerra.
La organización Justice For Myanmar criticó duramente el acuerdo y acusó a Stone y a la firma DCI Group de beneficiarse económicamente de un régimen militar señalado por ataques contra civiles, escuelas, hospitales e iglesias.
El contrato llega además en un momento políticamente delicado, luego de que Min Aung Hlaing asumiera oficialmente la presidencia del gobierno militar tras unas elecciones cuestionadas por falta de oposición real y denuncias de represión.
Roger Stone es una figura ampliamente conocida dentro del círculo político de Trump. En 2020 fue condenado por obstrucción al Congreso en la investigación sobre la interferencia rusa en las elecciones estadounidenses, aunque evitó prisión tras recibir un indulto presidencial.
También ha sido vinculado con movimientos extremistas y teorías de fraude electoral relacionadas con las elecciones presidenciales de 2020 en Estados Unidos.