El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, advirtió que la independencia de la Reserva Federal enfrenta riesgos en medio de las presiones legales impulsadas por el Gobierno de Donald Trump.
Durante una rueda de prensa, Powell expresó su preocupación por lo que calificó como una ofensiva que podría afectar la capacidad del organismo para tomar decisiones sin interferencias políticas.
Presiones legales y tensiones institucionales
El economista señaló que las acciones legales emprendidas en su contra han tenido un impacto directo en la institución.
El Departamento de Justicia llegó a abrir una investigación penal relacionada con presuntos sobrecostes en la renovación de la sede de la Fed en Washington, aunque la pesquisa fue desestimada recientemente.
Un juez federal cuestionó la base de estas acciones, al señalar que no se presentaron pruebas suficientes y que las citaciones parecían responder a motivaciones inapropiadas.
Defensa de la política monetaria
Powell subrayó que el debate no se limita a la independencia como concepto, sino a la capacidad de aplicar la política monetaria sin presiones externas.
Según explicó, el objetivo es garantizar que decisiones como el manejo de las tasas de interés se tomen con criterios técnicos y no políticos.
Este punto resulta especialmente relevante en un contexto en el que el presidente Trump ha insistido en la necesidad de reducir los tipos de interés.
Permanencia en el cargo y transición
Aunque Powell dejará la presidencia de la Fed el 15 de mayo, anunció que permanecerá como miembro de la junta de gobernadores hasta que concluya la investigación en su contra.
La decisión rompe con la tradición habitual y responde, en parte, a su intención de defender la autonomía de la institución en este proceso.
Posibles cambios en el liderazgo
En paralelo, el nombre de Kevin Warsh suena como posible sucesor. Powell destacó sus capacidades para liderar el organismo y generar consenso dentro del comité.
Mientras tanto, la fiscal general del Distrito de Columbia dejó abierta la posibilidad de reabrir el caso si surgen nuevas evidencias.
El escenario refleja un momento de tensión entre el Gobierno y la Reserva Federal, en el que se pone a prueba el equilibrio entre política y economía en Estados Unidos.