La bechamel es la que decide si unas croquetas de jamón serán memorables o apenas correctas. Debe quedar espesa, suave y bien cocinada, con el jamón repartido en cada bocado y un rebozado que cruje sin sentirse pesado. Ahí está la diferencia entre una croqueta casera bien hecha y una masa sin carácter.
En España, las croquetas de jamón son tapa, entrada, comida de aprovechamiento y receta familiar. Su encanto está en convertir pocos ingredientes en algo preciso: una mezcla cremosa que se enfría, se forma, se empana y se fríe hasta lograr una cubierta dorada. No es una receta rápida, pero sí una que recompensa la paciencia.
Para que las croquetas de jamón mantengan la forma al freír, la masa necesita reposo y una textura firme antes de empanar.
Ingredientes para las croquetas de jamón
- 100 g de jamón serrano o jamón curado, picado fino
- 3 cucharadas de mantequilla
- 2 cucharadas de aceite de oliva
- 1/2 cebolla pequeña finamente picada
- 1/2 taza de harina de trigo
- 2 tazas de leche entera tibia
- 1/4 cucharadita de nuez moscada
- Sal y pimienta al gusto
Para empanar y freír
- 2 huevos batidos
- Harina de trigo
- Pan rallado
- Aceite para freír
Preparación
Primero, calienta la mantequilla y el aceite de oliva en una sartén amplia a fuego medio. Añade la cebolla y cocínala hasta que esté muy suave, sin dejar que se dore demasiado.
Luego, incorpora el jamón picado y mezcla durante un minuto para que suelte parte de su sabor en la grasa.
Después, añade la harina y cocina durante 2 minutos, removiendo constantemente. Este paso es importante para evitar que la bechamel tenga sabor a harina cruda.
A continuación, vierte la leche tibia poco a poco, sin dejar de mezclar. La masa comenzará a espesar lentamente. Sigue removiendo hasta que quede cremosa, firme y se despegue ligeramente de la sartén.
Añade la nuez moscada, la pimienta y prueba antes de agregar sal, ya que el jamón puede ser bastante salado.
Cuando la masa esté lista, pásala a una fuente baja y extiéndela. Cubre con plástico de cocina tocando la superficie para evitar que se forme costra.
Refrigera durante al menos 4 horas, aunque lo ideal es dejarla toda la noche.
Una vez fría, toma porciones de masa y forma croquetas alargadas o redondas.
Luego, pásalas por harina, huevo batido y pan rallado, cubriéndolas bien por todos lados.
Calienta abundante aceite a fuego medio-alto y fríe las croquetas en tandas pequeñas hasta que estén doradas. Retíralas y colócalas sobre papel absorbente.
Consejos útiles
- Cocina bien la harina antes de añadir la leche. Ese paso define el sabor de la bechamel.
- Usa leche tibia para que la mezcla se integre mejor y tenga menos grumos.
- No agregues demasiada sal sin probar. El jamón ya aporta bastante.
- Refrigera bien la masa antes de formar las croquetas. Si está blanda, será difícil trabajarla.
- Fríe en tandas pequeñas para que el aceite no pierda temperatura y el rebozado quede crujiente.
Cómo servir las croquetas de jamón
Las croquetas de jamón se sirven calientes, recién fritas, cuando el exterior todavía está crujiente y el centro conserva su textura cremosa. Funcionan como tapa, entrada o parte de una mesa con otros platos pequeños.
Al abrirlas, la bechamel debe verse suave, no líquida, con trocitos de jamón bien distribuidos. El rebozado tiene que sostener la forma sin dominar. Esa combinación de crema, sal y crujiente es exactamente lo que hace que una buena croqueta desaparezca rápido del plato.