Marius Borg Høiby, hijo de la princesa Mette-Marit de Noruega, fue condenado este lunes a cuatro años de prisión por un tribunal de Oslo tras ser declarado culpable de dos casos de violación, maltrato a una expareja y otros delitos. El caso ha causado una fuerte conmoción en Noruega por la gravedad de las acusaciones y por el vínculo familiar del condenado con la Casa Real.
Høiby, de 29 años, no forma parte oficialmente de la Casa Real noruega. Es hijo de Mette-Marit de una relación anterior a su matrimonio con el príncipe heredero Haakon. Aun así, el proceso judicial ha mantenido una alta atención pública y mediática durante meses.
Según la televisión pública NRK, el tribunal lo absolvió de otros dos cargos de violación. Sin embargo, lo declaró culpable de 34 de los 40 puntos de la acusación. La Fiscalía había solicitado una condena de siete años y siete meses de cárcel, mientras que la defensa pedía la absolución de los cargos más graves.
El Palacio noruego evitó pronunciarse sobre el fallo. “El caso ha sido tratado por un tribunal. La Casa Real no tiene ningún comentario sobre el resultado”, indicó en una respuesta enviada a NRK.
De acuerdo con el tribunal, dos de los casos de violación quedaron probados con base en material videográfico y otros elementos presentados durante el juicio. Uno ocurrió en diciembre de 2018 en Skaugum, la residencia de los príncipes en las afueras de Oslo. El otro tuvo lugar durante una fiesta en la capital noruega en marzo de 2024. En ambos casos, la corte concluyó que las víctimas dormían y no podían ofrecer resistencia.
En cambio, el tribunal determinó que existía duda razonable en otros dos señalamientos de violación. Según el fallo, hubo incongruencias en algunos testimonios y las imágenes grabadas con el teléfono de Høiby no fueron concluyentes.
Además de los cargos sexuales, Høiby fue condenado por maltrato a una exnovia entre 2022 y 2023, agresión contra su última pareja, amenazas, infracciones relacionadas con narcóticos, conducta sexual vejatoria, comportamiento desconsiderado y quebrantamiento de órdenes de alejamiento. También deberá pagar una indemnización conjunta a las víctimas de 640.000 coronas noruegas, unos 58.000 euros.
La defensa anunció que apelará la sentencia. Petar Sekulic, uno de los abogados de Høiby, dijo al diario VG que su cliente se considera inocente de las acusaciones de violación y niega haber sometido a su expareja a un régimen de maltrato.
El joven, que permanece en prisión preventiva desde el inicio del juicio hace cuatro meses, no estuvo presente en la sala por motivos de salud. Sus abogados han pedido en varias ocasiones que se le levante la medida, incluso ofreciendo el uso de una tobillera electrónica, pero la Justicia ha rechazado esas solicitudes por considerar que existe riesgo de reincidencia.
La condena deja a la familia real noruega ante uno de los episodios judiciales más delicados de los últimos años. Para las víctimas, en cambio, el fallo representa un cierre parcial en un proceso que, según sus representantes legales, supuso una enorme carga personal.










