Las marcas de futbolistas se han convertido en una herramienta clave dentro del negocio deportivo, y figuras como Kylian Mbappé y Lamine Yamal están liderando esta tendencia a nivel mundial.
Ambos jugadores forman parte de una nueva generación que no solo brilla en el campo, sino que también protege y monetiza su identidad fuera de él.
Marcas de futbolistas: identidad más allá del juego
Mbappé fue uno de los primeros en registrar la pose de su celebración de goles, mientras que Lamine Yamal ha protegido el gesto ‘304’, una referencia directa a sus raíces en el barrio de Rocafonda.
Según datos de la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea, ambos cuentan con siete marcas registradas, consolidando su imagen como activos comerciales.
Esta estrategia no es nueva, pero sí cada vez más sofisticada. Futbolistas como Lionel Messi y Cristiano Ronaldo ya habían marcado el camino, registrando sus nombres, logotipos y elementos distintivos.
Un fenómeno global en el deporte
El uso de la propiedad intelectual no se limita al fútbol. En el baloncesto, nombres como LeBron James, Stephen Curry y Luka Dončić siguen el modelo que popularizó Michael Jordan.
En tenis, figuras como Rafael Nadal, Novak Djokovic y Serena Williams también han protegido su marca personal, ampliando su presencia más allá de la competición.
Incluso en disciplinas como el atletismo, el ciclismo o la Fórmula 1, atletas como Mondo Duplantis, Tadej Pogačar y Max Verstappen utilizan estas herramientas para reforzar su imagen.
El negocio detrás del deporte
Las marcas de futbolistas forman parte de un ecosistema más amplio donde clubes, ligas y organizaciones también protegen sus activos.
La FIFA, por ejemplo, cuenta con más de 200 marcas registradas en la Unión Europea, mientras que la NBA supera las 300.
Elementos como cánticos, colores, trofeos o incluso sonidos característicos también forman parte de esta estrategia de protección.
Más que talento, una marca
El crecimiento de estas prácticas refleja un cambio claro en el deporte moderno. Ya no basta con rendir en el campo, también hay que construir una identidad sólida fuera de él.
Porque al final, el gol dura segundos… pero la marca, si se maneja bien, puede durar toda la vida.