El clima también entra en la conversación del Mundial 2026. Varias selecciones latinoamericanas podrían debutar bajo lluvia durante la fase de grupos, mientras que Argentina, vigente campeona, tendría un estreno con condiciones más estables, cielo mayormente soleado y una temperatura máxima cercana a los 27 grados centígrados.
El torneo, que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá entre el 11 de junio y el 19 de julio, estará bajo especial atención por las altas temperaturas previstas en varias sedes. De acuerdo con un estudio de Climate Central, 97 de los 104 partidos del calendario podrían jugarse en condiciones desfavorables para los futbolistas, un factor capaz de reducir el ritmo de juego y aumentar la exigencia física.
Sin embargo, en algunos estrenos la lluvia podría alterar ese panorama y refrescar parcialmente el ambiente.
México abriría el torneo bajo amenaza de lluvia
México será una de las primeras selecciones en enfrentar el factor meteorológico. El equipo anfitrión abrirá el torneo el 11 de junio ante Sudáfrica en el Estadio Azteca de la Ciudad de México.
Para ese día, el Servicio Meteorológico Nacional mexicano prevé intervalos de chubascos y lluvias puntuales fuertes, con una probabilidad del 80 %. El pronóstico está relacionado con los efectos de la tormenta tropical Boris, que ya ha causado complicaciones en zonas cercanas al histórico recinto.
Colombia también podría verse afectada por el mismo fenómeno. La selección cafetera jugará en el Estadio Azteca el 17 de junio, fecha en la que todavía podrían presentarse condiciones inestables.
Brasil, Uruguay y Ecuador también miran al cielo
Brasil comenzará su camino el 13 de junio ante Marruecos en Nueva Jersey. La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos prevé para ese día un 40 % de probabilidad de chubascos, cielo parcialmente soleado y una temperatura máxima cercana a los 29 grados.
Uruguay debutará el 15 de junio ante Arabia Saudí en Miami, una de las sedes donde el calor será un factor importante. El pronóstico marca un 70 % de probabilidad de chubascos y no descarta tormentas eléctricas, con una máxima cercana a los 33 grados.
Ese detalle puede ser decisivo. En Estados Unidos, el protocolo por rayos establece la suspensión temporal de un partido durante al menos media hora si se detecta actividad eléctrica a unas nueve millas del estadio, aproximadamente 15 kilómetros, en recintos sin techo.
Ecuador también podría debutar con lluvia. Su partido ante Costa de Marfil, previsto para el 14 de junio en Filadelfia, tiene un 40 % de probabilidad de precipitaciones y una máxima estimada de 34 grados.
Argentina tendría un debut más cómodo
Argentina, actual campeona del mundo, iniciará la defensa del título el 16 de junio ante Argelia en Kansas. A diferencia de otros equipos latinoamericanos, el pronóstico apunta a una jornada mayormente soleada, con una temperatura máxima cercana a los 27 grados.
Ese escenario ofrecería condiciones más manejables para el equipo argentino, especialmente si se compara con las temperaturas más altas previstas en otras sedes.
Paraguay también tendría un estreno sin grandes sobresaltos climáticos. Su debut ante Estados Unidos, el 12 de junio en Los Ángeles, se jugaría en un día soleado, con máxima cercana a los 25 grados. Hacia la hora del partido, el cielo podría nublarse ligeramente y la mínima rondaría los 17 grados.
Haití y Panamá, con panoramas distintos
Haití, que disputará el segundo Mundial de su historia después de su participación en 1974, debutará el 13 de junio ante Escocia en Boston. El pronóstico indica un día mayormente soleado, aunque con una máxima cercana a los 32 grados.
Panamá, por su parte, jugará el 17 de junio ante Ghana en Toronto. El pronóstico general anticipa sol con intervalos nubosos, aunque durante la tarde existe una ligera posibilidad de chubascos, en línea con las condiciones señaladas por el Servicio Meteorológico de Canadá para esos días.
Un torneo condicionado por el clima
Más allá de los favoritos y las figuras, el clima será uno de los factores externos más observados durante el torneo. La combinación de calor, humedad, tormentas y posibles interrupciones puede influir en la preparación física, las estrategias de los entrenadores y el desarrollo de varios partidos.
Para las selecciones latinoamericanas, el debut podría exigir algo más que fútbol. En algunos casos, también hará falta adaptación rápida a lluvias, temperaturas elevadas y cambios bruscos en las condiciones del juego.
El Mundial 2026 promete estadios llenos, enorme atención global y una agenda intensa. Pero desde el primer día, el pronóstico deja claro que la cancha no será el único escenario donde se jugarán detalles importantes.