Central Park suspende sus carruajes tras una tragedia
Central Park amaneció este jueves sin sus tradicionales paseos en carruajes de caballos después de la muerte de Romanch Mahajan, un turista indio de 18 años que visitaba Nueva York con su familia.
El joven estaba en un carruaje junto a sus padres, Deepak y Priya, cuando ocurrió el accidente. Según el relato de su padre al New York Times, el conductor se había detenido para tomar una fotografía de la familia cuando el caballo subió a la acera, chocó con otro carruaje y el vehículo volcó.
Priya, la madre de Romanch, cayó del carruaje. El joven saltó para intentar ayudarla y se golpeó la cabeza contra el suelo. Fue trasladado al hospital NewYork-Presbyterian Weill Cornell, donde murió la noche siguiente. El resto de la familia sufrió heridas leves.
El sindicato cerró los establos
La TWU Local 100, sindicato que representa a los trabajadores de este sector, decidió suspender las operaciones tras conocer la muerte del turista.
“Estamos profundamente consternados y atónitos. Nunca antes habíamos tenido un accidente mortal como éste”, dijo Alexander Kemp, vicepresidente administrativo del sindicato, en un comunicado.
Kemp añadió que los establos fueron cerrados mientras se realizan discusiones internas sobre lo ocurrido y sobre cómo pudo haberse evitado.
De acuerdo con reportes locales, el conductor involucrado fue suspendido y el caballo, llamado Sampson, fue retirado del servicio. El sindicato también afirmó que ciertas acciones del conductor no siguieron el protocolo establecido.
La Ley Ryder vuelve al centro del debate
La tragedia reactivó una discusión que lleva años en Nueva York: el futuro de los carruajes de caballos en Central Park.
El sindicato expresó apoyo a reformas inmediatas dentro de la industria y mencionó la Ley Ryder, una propuesta que será llevada a audiencia pública el próximo mes, según la presidenta del Concejo Municipal, Julie Menin.
La legislación toma su nombre de Ryder, un caballo que colapsó en Manhattan en 2022 y murió después. Organizaciones animalistas han usado ese caso como símbolo de los riesgos que, según ellas, enfrentan los caballos en una ciudad congestionada.
Para grupos como PETA y Humane World for Animals, la muerte de Mahajan confirma que los carruajes no solo representan un problema de bienestar animal, sino también de seguridad pública. Ambas organizaciones volvieron a pedir la eliminación del servicio.
Otro caballo murió una semana antes
El accidente ocurrió apenas una semana después de otro episodio que ya había aumentado la presión sobre la industria. Deniz, un caballo de 16 años, colapsó y murió en Central Park mientras realizaba un paseo con pasajeros.
Según una necropsia citada por el sindicato, Deniz habría ingerido una planta tóxica conocida como tejo japonés. La TWU sostuvo que esa muerte no se debió a maltrato ni a las condiciones del trabajo, sino a la presencia de vegetación peligrosa en el parque. La Central Park Conservancy rechazó esa interpretación y señaló que las reglas del parque prohíben que los caballos coman vegetación dentro del área.
La Conservancy ya había pedido suspender los paseos hasta que se aplicaran nuevas medidas de seguridad. También ha advertido que los carruajes pueden representar un riesgo en un parque cada vez más lleno de peatones, ciclistas, corredores y turistas.
Una tradición bajo presión
Los paseos en carruaje forman parte de la imagen turística de Nueva York desde hace más de 150 años. Para algunos visitantes, son una postal clásica de Central Park. Para sus críticos, son una práctica que ya no encaja con la realidad de la ciudad.
El caso de Romanch Mahajan cambia el tono del debate. Ya no se discute solo el trato a los caballos o la tradición turística. Ahora también pesa la muerte de un joven que intentó ayudar a su madre durante un paseo familiar.
Las próximas semanas serán decisivas. El Concejo Municipal deberá escuchar argumentos de trabajadores, defensores de animales, autoridades del parque, residentes y familias preocupadas por la seguridad.
Mientras tanto, los carruajes quedaron detenidos. Central Park sigue lleno de turistas, pero una de sus imágenes más conocidas está ahora bajo una pregunta difícil: si una tradición puede continuar cuando sus riesgos ya no parecen aceptables.