El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este jueves durante su intervención en el Foro Económico Mundial de Davos que “Europa no avanza en la dirección correcta” y advirtió sobre las consecuencias que, a su juicio, tendría para el continente seguir por el rumbo actual.
En su discurso ante líderes políticos, empresariales y financieros, Trump sostuvo que Europa debe “corregir su dirección” y vinculó el futuro del bloque al desempeño de Estados Unidos. Según el mandatario, si Estados Unidos fracasa, Europa “caerá con ellos”, mientras que si la economía y la política estadounidense avanzan, los países europeos terminarán siguiendo ese mismo camino.
El presidente enmarcó sus declaraciones en la idea de intereses compartidos a ambos lados del Atlántico, a pesar de las tensiones recientes entre Washington y varios gobiernos europeos, especialmente en torno a Groenlandia. Trump insistió en que existe una relación de interdependencia que obliga a Europa a replantearse sus decisiones estratégicas.
Durante su intervención, el mandatario criticó lo que denominó la “sabiduría convencional” que, según él, ha dominado tanto en Estados Unidos como en Europa. Afirmó que ese enfoque ha derivado en un aumento excesivo del gasto público, en una “inmigración masiva sin control” y en una dependencia creciente de importaciones extranjeras.
“Amo Europa y quiero que a Europa le vaya bien, pero no está avanzando en la dirección correcta”, reiteró Trump ante el auditorio, al tiempo que recordó sus raíces europeas como parte de su mensaje a la élite internacional reunida en Davos.
El presidente estadounidense también cuestionó las políticas de energías renovables impulsadas en varios países europeos y volvió a señalar el bajo nivel de gasto en defensa de algunos miembros de la OTAN. En ese contexto, afirmó que dentro de la alianza atlántica “la única manera de conseguir cosas es usar una fuerza excesiva”, aunque aclaró que no tiene intención de recurrir a ese método.
Las declaraciones de Trump se producen en un momento de fricción entre Estados Unidos y Europa por asuntos comerciales, de seguridad y de política exterior, y refuerzan un discurso que el mandatario ha mantenido desde su regreso a la Casa Blanca, centrado en exigir cambios profundos en la relación transatlántica y en el papel de Europa en el escenario global.










