Las autoridades locales de la península rusa de Kamchatka declararon el estado de emergencia tras una tormenta de nieve Kamchatka de magnitud excepcional que ha sepultado barrios enteros, provocado avalanchas desde los tejados y causado víctimas mortales, en uno de los episodios climáticos más severos registrados en la región.
La acumulación de nieve ha oscilado entre los tres y los doce metros, según estimaciones oficiales, cubriendo edificios, vehículos, carreteras y accesos a viviendas. En algunas zonas residenciales, los montículos de nieve alcanzan varios pisos de altura, dejando a comunidades prácticamente enterradas y aisladas.
Aunque Kamchatka está acostumbrada a inviernos duros y a nevadas intensas, las autoridades han reconocido que esta tormenta ha superado ampliamente los registros históricos habituales. Varias ciudades han quedado parcialmente paralizadas, con calles intransitables y servicios básicos gravemente afectados.
El temporal ha provocado cortes de electricidad, cancelaciones de vuelos y disrupciones en el suministro de bienes esenciales. Los equipos de emergencia enfrentan serias dificultades para acceder a las zonas más afectadas debido a carreteras bloqueadas y a las condiciones extremas, lo que ha incrementado la preocupación por la seguridad de la población.
Uno de los riesgos más graves ha sido el desprendimiento de grandes masas de nieve acumuladas en los tejados, que han generado avalanchas repentinas sobre zonas habitadas. Las autoridades confirmaron que estos incidentes han causado víctimas fatales, aunque no se ha precisado aún un balance definitivo.
Los residentes, equipados con palas y maquinaria improvisada, han intentado despejar accesos a viviendas y edificios mientras soportan temperaturas bajo cero. En muchos casos, los esfuerzos individuales resultan insuficientes frente a la magnitud del fenómeno, lo que ha obligado a priorizar la evacuación de áreas consideradas de alto riesgo.
La tormenta de nieve Kamchatka también ha puesto en alerta a los servicios sanitarios y de protección civil, ante la posibilidad de que personas queden atrapadas sin calefacción ni atención médica. Las autoridades han pedido a la población que evite desplazamientos innecesarios y siga las indicaciones oficiales mientras continúan las labores de limpieza y rescate.
El episodio vuelve a poner de relieve la vulnerabilidad de las regiones más remotas de Rusia frente a fenómenos meteorológicos extremos, que, en este caso, han superado la capacidad de respuesta habitual y obligado a activar medidas extraordinarias para proteger a la población.










